Tú no eres gente, eres mi abuelo

Las sorpresas llegan todos los días. Cada momento es especial. Los minutos dejan historias y las horas son maravillosas. Isabella y yo salimos a caminar y nos encontramos con muchas personas. A todas, las saluda con mucha energía, alegría, simpatía. Se convierte, en un instante, en íntima amiga de quienes están con ella.

Claro que mis sufrimientos al levantarme o al hacer siesta, son grandes. En la mañana, llega Isabella, me apachurra estando aun dormido y me hace despertar, levantar y salir rápido.

Quería hacer una siesta agradable, pues el cansancio no me dejaba y decidí acostarme un buen rato. Sin embargo, a los diez minutos, entró, me apachurró, brincó, me hizo “la llave noqueadora” como dice ella, rebotó, se paró encima, me tiró al piso y acabó conmigo. El afán, ir a la biblioteca infantil.

Primero, la llevo a la biblioteca infantil de la Universidad del Quindío, porque tiene taller de manualidades. Vamos conversando y le pido que cuando termine me acompañe a la oficina. Accede y después, al regreso, me muestra lo que hizo. Una pregunta y cuatro respuestas.

¿Qué te hace feliz?

  • Mi familia me ama.
  • Me voy para Canadá.
  • Tengo a Kyra.
  • Voy a esquiar

Un estudiante en mi oficina con su tableta. Isabella le pregunta: ¿“es tuya”? ¿”La puedo usar”? ¿”Tiene juegos”? El joven no atina a contestar, pues sus preguntas salen todas sin esperar respuesta inmediata. Al final, un “sí” le encanta, pero el joven tiene un juego de personajes. Isabella lo adivina y empieza a jugar con él. Otros estudiantes intervienen y también tratan de adivinar sobre los personajes, pero Isabella siempre está al tanto y les cuenta acerca de sus más reconocidos, entre ellos, les habla de Shakira, su favorita.

Luego, entra a otra oficina, saluda, pregunta, conoce, abraza y cuenta que se va para el Canadá a esquiar.

La invito a tomar algo y nos sentamos a conversar, pero ella es quien habla. Yo no puedo modular palabra, porque no me deja intervenir. Quiere expresar sus opiniones y contar sus historias a su manera. Recuerdo que es mujer y ahí está la respuesta.

Al final, pido la palabra y la invito a una exposición de pintura en Unicentro. Se anima porque es allí, pero le advierto que no vamos a comprar sino a ver unos cuadros pintados por una amiga que se llama Catalina. Acepta y nos vamos caminando. No para de hablar mientras arribamos a Unicentro.

Subimos al segundo piso, llegamos al sitio señalado y empieza a revisar cada cuadro como si fuese una experta. Luego, me dice: “Abuelo, quiero que me tomes una foto con la pintora”.

Llamo a Catalina y se toma la foto anhelada.

Está cansada y regresamos despacio. Quiere llegar a dormir. Le digo que se acueste, pero antes, le pregunto:

– Isa, ¿Por qué a la gente la tratas con tanto cariño y a mí me pegas, me apachurras, saltas, brincas encima, me aprietas, me callas y me tratas tan duro?

– Abuelo, porque tú no eres gente, tú eres mi abuelo…

Manuel Gómez Sabogal
Sobre Webmaster: Luis R Castellanos 363 Artículos
Experto en eLearning, Tecnologia y Seguridad Bloguero y profesor universitario. ___ eLearning, Technology and Security Expert. Blogger and professor.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.