
Traducido por Luis R Castellanos de publicaciĂłn en MoneyWeek.
Louis LĂ©pine se convirtiĂł en el principal funcionario del departamento de policĂa de Seine, cubriendo ParĂs y el campo circundante. No pasĂł mucho tiempo en el cargo cuando decidiĂł que las máquinas novedosas que adornaban las calles de la capital necesitaban ser reguladas. Y asĂ, el 14 de agosto de 1893, entrĂł en vigor la Ordenanza de PolicĂa de ParĂs.
Las nuevas regulaciones requerĂan que los conductores tuvieran placas de matrĂcula en sus automĂłviles y se adhirieran a un lĂmite de velocidad de 20 km/h en carreteras rurales y de 12 km/h en áreas urbanizadas. TambiĂ©n creĂł otras dos primicias mundiales: exámenes de manejo y licencias de conducir: el certificado de capacidad de conducto de un vehĂculo motor.
Las primeras pruebas de manejo no eran muy difĂciles: solo se tenĂa que demostrar que podĂa alejarse, conducir, detenerse y tener una vaga idea de por quĂ© se podĂa descomponer el automĂłvil. Por supuesto, no habrĂa tenido ninguna lecciĂłn formal: esas aparecieron en 1917. Pero no fue hasta 1935 que las pruebas de manejo llegaron a Gran Bretaña.
Las licencias de conducir no fueron bien recibidas por los primeros entusiastas del automovilismo. Tal vez temiendo que el gobierno se entrometiera en su pasatiempo, se formaron en grupos.
Uno de esos grupos estaba dirigido por Jules-Albert de Dion, quien en 1895 fundĂł el AutomĂłvil Club de Francia, un club de caballeros de ParĂs que todavĂa existe en la actualidad.
En 1903, los estados de Massachusetts y Missouri (en EEUU) se convirtieron en los dos primeros estados en exigir una licencia de conducir para operar un automĂłvil. Sin embargo, los posibles propietarios de licencias no tenĂan que aprobar un examen. PasarĂan otros cinco años hasta que Rhode Island se convirtiera en el primer estado en exigir a los propietarios de licencias que aprobaran un examen de conducir por escrito.