10 hábitos diarios que a menudo nos roban el 98 por ciento de la alegría en la vida


Traducido por Luis R Castellanos, de «Marc & Angel«


En definitiva, te conviertes en lo que haces repetidamente. Si tus hábitos diarios no te benefician, te perjudican. Aquí tienes algunos ejemplos bastante comunes y extendidos de esto último que te robarán toda la alegría si los permites:

Intenta usar la frustración y los inconvenientes para motivarte en lugar de que te molesten. Tú tienes el control de cómo ves la vida. En lugar de enfadarte, busca la lección. En lugar de envidia, siente admiración. En lugar de preocupación, actúa. En lugar de duda, ten fe. Recuerda que tu respuesta siempre es más poderosa que tu circunstancia actual. Una pequeña parte de tu vida está determinada por circunstancias completamente incontrolables, mientras que la gran mayoría de tu vida está determinada por tus respuestas. El lugar donde terminas depende en gran medida de cómo juegas las cartas que te han tocado.

Sé selectivo con tu energía hoy. Si puedes solucionar un problema, soluciónalo. Si no puedes, acéptalo y cambia tu perspectiva al respecto. Hagas lo que hagas, no intentes invertir más energía de la que tienes, tropezando con algo del pasado o con algo que solo existe en tu cabeza. La verdad es que algunos de los momentos más poderosos de la vida ocurren cuando encuentras el coraje para soltar lo que no se puede cambiar. Porque cuando ya no puedes cambiar una situación, te ves desafiado a cambiarte a ti mismo, a crecer más allá de lo inmutable. Y eso lo cambia todo.

No eres la misma persona que eras hace un año, hace un mes o incluso hace una semana. Siempre estás aprendiendo y creciendo, y la vida siempre está evolucionando. De nuevo, aunque no puedes controlar todo lo que sucede, puedes controlar tu actitud ante lo que sucede. Y al hacerlo, gradualmente dominarás el cambio en lugar de permitir que el cambio te domine a ti. Así que sé humilde hoy. Sé receptivo. El mundo suele ser más grande que tu visión del mundo. Siempre hay espacio para una nueva idea o un siguiente paso. Pero primero debes aceptar el hecho de que las cosas quizás nunca vuelvan a ser como antes, y que este final es en realidad un nuevo comienzo.

Perdónate por las malas decisiones que has tomado en el pasado, por las veces que te faltó comprensión, por las decisiones que accidentalmente hirieron a otros y a ti mismo. Perdónate por ser joven e imprudente. Todas estas son lecciones vitales. Y lo que más importa ahora es tu disposición a aprender de ellas.

Hay miles de personas que viven toda su vida con la configuración predeterminada, sin darse cuenta de que pueden personalizarlo todo. No seas una de ellas: no te conformes con la configuración predeterminada a diario. Tampoco te escondas detrás de la indecisión o la pereza. ¡Y olvídate de la popularidad! Simplemente haz lo tuyo con pasión, humildad y honestidad. Haz lo que haces, no para recibir aplausos, sino porque es lo correcto. Persíguelo un poco cada día, sin importar lo que piensen los demás. Así es como se alcanzan los sueños.

Para lograr un progreso real a largo plazo, debes abandonar la idea de que ya tienes todas las respuestas. ¡Así que no dejes de aprender! No dejes de invertir en ti mismo. Investiga. Lee. Devora libros. Relaciónate con la gente, incluyendo a quienes piensan diferente. Haz preguntas. Escucha atentamente. Y no solo crezcas en conocimiento. Sé una persona que contribuye. Usa lo que aprendes para marcar una diferencia real y duradera. (Nota: «El Diario de la Mañana» es una herramienta útil para identificar y registrar todas las lecciones aprendidas).

Hay dos tipos de satisfacción en la vida: la pasajera y la duradera. La satisfacción pasajera se deriva de momentos de comodidad material, mientras que la duradera se logra a través del crecimiento y el progreso gradual en asuntos que son realmente importantes para ti. A primera vista, puede ser difícil distinguirlas, pero con el tiempo se vuelve evidente que la segunda es muy superior. Así que recuerda: si te entretiene ahora, pero te hará daño o te aburrirá algún día, es una distracción. No te conformes. No cambies lo que más deseas por lo que deseas en este momento. Analiza tus rutinas. Averigua en qué inviertes tu tiempo y elimina las distracciones. Es hora de concentrarte más en lo que importa a largo plazo.

No te conformes con las historias de éxito de los demás ni con cómo les han ido las cosas, hasta el punto de olvidar escribir la tuya propia. Desarrolla tu propia historia y dale vida cada día. Tienes todo lo que necesitas para convertirte en la persona que eres capaz de ser. Un cambio increíble ocurre cuando decides priorizarte a ti mismo. Y recuerda, no siempre serás una prioridad para los demás, por eso debes ser una prioridad para ti mismo. Aprende a respetarte, a cuidarte y a formar parte de tu propio sistema de apoyo a diario. Esto significa consumir menos y crear más. Significa negarte a que otros piensen, hablen y decidan por ti. Significa aprender a aceptar y utilizar tus ideas e instintos para construir tu camino, un día a la vez.

A veces, literalmente, tenemos que fracasar docenas de veces para tener éxito. Y no importa cuántos errores cometas ni lo lento que sea tu progreso, sigues estando muy por delante de quienes ni siquiera lo intentan. Así que no te obsesiones con unos pocos intentos fallidos y pierdas la oportunidad de cien oportunidades más. Todas tus ideas que no funcionan son simplemente peldaños hacia la idea que sí funciona. Y recuerda, fracasar no es caerse; fracasar es quedarse en el suelo cuando tienes la opción de levantarte. ¡Levántate siempre! A menudo, las cosas buenas se desmoronan a corto plazo para que cosas mejores puedan unirse al final.

No creas en el mito del momento perfecto. Los momentos no son perfectos, son lo que tú haces de ellos. Mucha gente espera a que las estrellas se alineen para hacer lo que vinieron a hacer. El momento perfecto, la oportunidad perfecta, el estado de ánimo perfecto, etc. ¡Despierta! ¡No desperdicies la mayor parte de tu vida esperando! Recuerda que demasiada gente espera todo el día a las 5 de la tarde, toda la semana al viernes, todo el año a las vacaciones, toda la vida a la felicidad. Y tú no seas uno de ellos. En definitiva, tendrás éxito no encontrando el momento perfecto, sino aprendiendo a ver y utilizar las imperfecciones de la vida como peldaños.

Si sientes que has desperdiciado demasiado tiempo, alegría y paz en uno o más de los puntos anteriores, este breve ejercicio práctico es para ti.

Elige cualquier área de tu vida que desees mejorar y luego:

  1. Escribe los detalles específicos de tu situación actual. (¿Qué te preocupa? ¿Dónde te sientes estancado? ¿Qué quieres cambiar?)
  2. Escribe tu respuesta a esta pregunta: ¿Cuáles son los hábitos diarios que han contribuido a tu situación actual? (Sé honesto contigo mismo. ¿Qué haces regularmente que contribuye a la situación en la que te encuentras?)
  3. Escribe algunos detalles específicos sobre la situación ideal que te gustaría crear. (¿Qué te haría feliz? ¿Cómo sería una situación mejor para ti?)
  4. Escribe tu respuesta a esta pregunta: ¿Cuáles son los hábitos diarios que te llevarán de donde estás a donde quieres estar? (Piensa en ello. ¿Qué pequeños pasos diarios te ayudarán a avanzar gradualmente del punto A al punto B?)

Sí, es tu turno de no recaer en tus viejos patrones de comportamiento solo porque son más cómodos y fáciles. Es tu turno de recordar que estás dejando atrás ciertos hábitos y situaciones por una razón: para mejorar tu vida, porque no puedes avanzar si sigues retrocediendo. Y sin duda, es tu turno de recuperar tu paz interior y tu alegría, ¡y de aprovechar al máximo tu tiempo a partir de ahora!


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