Alas cuyabras


Por Manuel Gómez Sabogal


Esta nota no va a ser del todo mía. Voy a unir dos columnas que fueron publicadas la semana pasada y que requieren la mayor difusión posible, no solo en Armenia y el Quindío, sino en el mundo. Porque a estos dos personajes, les creo. Armando Rodríguez Jaramillo, quien día a día le declara amor eterno a Armenia y el Quindío, y Hans Peter Knudsen, quien prefirió dejar el bullicio de la capital y hace algunos años se radicó en nuestro departamento del Quindío, lejos del mundanal ruido.


Armando Rodríguez Jaramillo

Armando Rodríguez Jaramillo, asesor en competitividad y clúster. Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío y Universidad Empresarial Alexander von Humboldt. Agrólogo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Gestión del desarrollo regional con el ILPES, escribió:

Luego de escucharlos, varios de los asistentes tomaron la palabra para expresar sus opiniones. Se recordó el «Día de la Quindianidad» celebrado en 1983 siendo gobernador Jaime Lopera Gutiérrez, se rememoraron los buenos tiempos del civismo liderados por la Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia y se puso de ejemplo la reciente recuperación del parque de Los Fundadores por un grupo de ciudadanos después de años de abandono oficial.

Otros, en respuesta a los que abogaron por separar los propósitos del «Alas cuyabras» de cualquier matiz político, afirmaron que como la politiquería desarticuló el espíritu cívico la transformación del Quindío pasa ineludiblemente por un cambio en la forma de hacer política y de administrar lo público. Asimismo, se propuso diseñar una hoja de ruta que incluya el cómo, el con quién y el con qué. También se habló de generar confianza en lo que somos, fortalecer la civilidad y vincular a personas que en los últimos años han sentado su residencia en esta tierra y que se sienten quindianos por adopción. 

Finalmente, deseo compartir dos reflexiones que hice, no sin antes felicitar a los organizadores de la reunión, entre los que se cuentan César Jaramillo, Juan Carlos Arango y César Augusto Castaño Rubiano. La primera se relaciona con una conversación que en los años 90 tuve con el escritor Jesús Arango Cano desde la ventana de su apartamento en el parque de Sucre. Él, al señalar la ceiba centinela de Armenia que allí se yergue, majestuoso árbol de hoja caduca que muda de follaje dos veces por año como signo de su metamorfosis, me dijo: «Cada que miro ese árbol que no sembré disfruto de su belleza y exuberancia. De igual manera, debemos emprender obras y acciones que beneficien a otros, pues así como disfrutamos de cosas que no creamos, otros gozarán y se beneficiarán de lo que hagamos». Esas cortas pero aleccionadoras palabras encierran buena parte de lo que es civismo.

«Alas cuyabras»: un colibrí que se fusiona con el mapa del departamento. Al verlo recordé que Germán Medina Franco, de la Academia de Historia del Quindío, escribió que el vocablo Quindío proviene de un quechuismo traído por los españoles luego de la conquista del Perú: «Algunas expresiones de esa lengua andina penetraron desde entonces en el torrente circulatorio del castellano y han logrado sobrevivir inalterables hasta nuestros días como huaca, tambo, chuspa, chagra. Otras, a juicio nuestro, fueron enriquecidas a través del mestizaje cultural y lingüístico como el vocablo quindi que significa colibrí y derivó en Quindío en boca de los españoles para denotar cantidad y variedad de quindis […]».

De ahí que si los colibrís están relacionados con la polinización cruzada, proceso donde el polen de una flor se transfiere a otra a través de insectos y aves para la reproducción y diversidad genética de las plantas, la quindianidad, palabra que proviene del vocablo quindi, también se difunde y se contagia entre los habitantes de la hoya del Quindío cual polinización cruzada.

Colofón: He visto nacer y no prosperar ideas similares a las de «Alas cuyabras», razón por la cual espero que ésta levante vuelo para beneficio de todos y que muchos se unan a causas similares que nos lleven a fortalecer el sentido de identidad y a exaltar los valores de la quindianidad y la civilidad.

Manuel Gomez Sabogal: Armando Rodríguez Jaramillo, ojalá esta idea de sus frutos. Dios quiera que esa reunión valga la pena y esas personas juiciosas, entre ellas, Armando, logren su cometido. No es fácil que ese colibrí emprenda vuelo en un departamento tan difícil en todo sentido. Sin embargo, espero que este grupo sea fuerte y se unan más personas valientes para sacar adelante el Quindío y que renazca pronto.


Hans Peter Knudsen

Hans Peter Knudsen, quien fuera rector de la Universidad del Rosario y Embajador de Colombia en Alemania, En 2012 recibió la Orden al Mérito (Bundesverdienstkreuz am Bande) de la República Federal de Alemania y en el 2023 la Gran Orden al Mérito de la República Federal de Alemania (Großes Bundesverdienstkreuz), ambas otorgadas por los respectivos presidentes federales de Alemania.

En el año 2018 recibió la Medalla Orden de Ibagué otorgada por el alcalde de esa ciudad. Escribió:

El pasado martes 22 de julio, el Quindío fue testigo de un acontecimiento esperanzador. Treinta líderes regionales —de sectores diversos y con trayectorias distintas— se sentaron en la misma mesa, no para hablar del pasado ni de los problemas ya diagnosticados hasta el cansancio, sino para imaginar y construir el futuro. Así nació la propuesta de un “Acuerdo de Voluntades para el Impulso del Civismo y la Identidad Quindiana”, cuyo símbolo y vehículo será la iniciativa Alas Cuyabras, un vuelo colectivo hacia la transformación profunda y sostenible del Departamento.

No fue una reunión más. Fue el punto de partida de algo más grande: una apuesta por el civismo, la identidad, la unión y la acción. Alas Cuyabras no tiene partido ni color político. No promueve personalismos ni caudillismos. Es un movimiento ciudadano, cívico y emocional, que reconoce la riqueza natural, cultural y humana del Quindío, y que busca algo tan simple como revolucionario: que volvamos a amarnos como quindianos.

¿Por qué ahora? Porque ya es hora. Porque durante décadas hemos sabido qué nos falta y qué nos duele, pero no hemos logrado sumar. Porque el civismo no puede ser solo un recuerdo de generaciones pasadas o un ideal para discursos académicos. Es una manera de vivir, de relacionarnos, de pensar el territorio como una casa común que debemos cuidar, habitar con orgullo y proyectar hacia el futuro.

Alas Cuyabras es eso: alas para volar más alto, pero también para abrazarnos como comunidad. Por eso, el acuerdo a firmar incluye compromisos concretos: revitalizar la identidad quindiana, articular iniciativas existentes, transformar conocimiento en acción, y construir una hoja de ruta con metas medibles y recursos reales. Se propone, además, un gran Foro de Identidad Quindiana, una estrategia de comunicación creativa con símbolos locales como el colibrí, lis animales de la región o los guaduales, y un trabajo intenso en colegios, barrios, instituciones y empresas para sembrar cultura ciudadana.

Quienes estuvimos allí sabemos que este no fue un acto simbólico ni un saludo a la bandera. Fue una declaración de amor y compromiso con el Quindío. Los invitados —representantes de gremios, organizaciones, universidades, medios de comunicación y ciudadanos del común— entendieron que no podemos seguir esperando soluciones externas ni mesías de ocasión. Es desde aquí, con lo que somos y lo que tenemos, que podemos construir el departamento que soñamos.

Alas Cuyabras también es un llamado a reconocer lo bueno que ya se hace. Hay esfuerzos valiosos —en educación, medio ambiente, cultura, turismo, emprendimiento, movilidad— que no deben competir entre sí, sino sumarse, articularse y celebrarse. Porque no basta con hacer: hay que reconocer y confiar. Solo así combatiremos el pesimismo, la apatía y la desconfianza que a veces nos paralizan.

Hoy, las Alas Cuyabras se despliegan con entusiasmo, pero también con una enorme responsabilidad: que este movimiento no se quede en el papel, que no se diluya en la rutina ni se desgaste en promesas incumplidas. Que vuele alto, sí, pero con los pies en la tierra y con el corazón firme en lo que nos une.

Bienvenidas entonces, Alas Cuyabras. Bienvenido el momento de volver a creer que sí es posible. Que sí podemos hacer del civismo una forma de vida, de la identidad un motor de desarrollo, y de la unión una fuerza imparable. El Quindío lo merece. Y nosotros también.

Angelo Bedoya Muy loable el movimiento cívico Alas Cuyabras y todos deseamos que sea exitoso para el bien de nuestro Quindio, pero ojalá no sean alas de cera como las de Icaro , que derretidas por el sol terminaron en nada. Haciendo un poco de analisis de ciencia politica, un grupo civico se vuelve un grupo de presion y luego deriva en un movimiento politico antes de convertirse en partido, de modo que en este caso no debemos separar el grupo cívico de la política sana. Siempre habrá diferentes voluntades y opiniones para llegar a acuerdos y cumplir los objetivos.

Manuel Gomez Sabogal Doctor Hans, Dios quiera que así sea, por el bien del Quindío. Que haya más personas que se unan a este gran proyecto y que pronto salga nuestro departamento del lodazal en el cual se halla.


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