
Algo mucho más importante que soñar ocurre cuando nos vamos a la cama por la noche.
Aunque puede parecer que nuestro cerebro se desconecta mientras descansamos, la verdad es que permanece increĂblemente activo cuando dormimos, procesando informaciĂłn, clasificando datos y organizando la maravillosa biblioteca que conforma nuestra experiencia mental.
Algunas veces, nuestro cerebro “saca provecho a nuestra ausencia” para hallar la soluciĂłn a problemas que no somos capaces de resolver estando despiertos, un beneficio oculto de dormir bien que ha permitido a la especie humana sobrevivir durante miles de años. Sin embargo, no es lo Ăşnico que tiene lugar en nuestra “base de control”; mientras dormimos, el cerebro consolida memorias vitales para nuestro aprendizaje, absorbiendo lo que considera Ăştil y desechando lo que no. Esta es la razĂłn por la cual todos deberĂamos preocuparnos por desarrollar hábitos de sueño saludables y evitar, siempre que sea posible, el trasnocho.
Dormir: todo menos una pérdida de tiempo
Aunque la cantidad de horas que una persona necesita dormir varĂa segĂşn las caracterĂsticas de su funciĂłn cerebral, basándonos en el esquema tradicional que recomienda un descanso mĂnimo de 8 horas, encontramos que el ser humano permanece un tercio de su vida dormido. Al cumplir los 60 años, esto equivale a dos dĂ©cadas de sueño, de las cuales 5 años corresponden a la fase REM (fase de movimientos oculares rápidos durante la cual el cerebro se encuentra muy activo).
Se han realizado investigaciones que respaldan la importancia del sueño para el bienestar fĂsico y mental de un individuo, asĂ como para un desempeño Ăłptimo en las tareas diarias. El sueño se compone de 4 etapas y todas ellas cumplen una tarea precisa que contribuye a la supervivencia, ya que se estimula un mecanismo de ondas cerebrales asociado con el perfeccionamiento de habilidades, la creatividad, la soluciĂłn de problemas y la memoria:
- Durante la etapa 1 (sueño no REM), ocurre el cambio de vigilia a sueño. Es un perĂodo corto que consiste en unos cuantos minutos de sueño ligero; los latidos del corazĂłn, la respiraciĂłn y los movimientos oculares son lentos, y los mĂşsculos se relajan, aunque pueden haber contracciones ocasionales.
- La etapa 2 del sueño no REM es un perĂodo de sueño ligero que precede la profundizaciĂłn. Los mĂşsculos se relajan todavĂa más, la temperatura corporal desciende y los movimientos oculares se detienen. La actividad de las ondas cerebrales se ralentiza, pero pueden ocurrir breves ráfagas de actividad elĂ©ctrica.
- La tercera etapa del sueño no REM es el perĂodo de sueño profundo que el ser humano necesita para sentir que ha descansado al dĂa siguiente. Esta fase ocupa la primera mitad de la noche, mientras los latidos del corazĂłn y la respiraciĂłn alcanzan sus niveles más bajos. TambiĂ©n los mĂşsculos se relajan al máximo y puede ser difĂcil hacernos despertar.
- Finalmente, el sueño REM ocurre aproximadamente 90 minutos despuĂ©s de quedarnos dormidos. Se le conoce como la fase de los movimientos oculares, ya que nuestros ojos se mueven rápidamente de lado a lado. La actividad de las ondas cerebrales de frecuencia mixta es similar a la que observamos durante el estado de vigilia. La respiraciĂłn se vuelve más rápida e irregular y la frecuencia cardĂaca y la presiĂłn arterial aumentan casi como si estuviĂ©ramos despiertos. La mayor parte del sueño ocurre durante la fase REM, aunque algunas personas se quedan en las etapas no REM; la ciencia sospecha que esta fase es fundamental para el aprendizaje.
Consejos para dormir mejor
Los estudios señalan que el envejecimiento se relaciona con una fase REM limitada; de hecho, los adultos mayores de 60 años tienden a dormir muy poco, y su descanso se caracteriza por sueños interrumpidos. Esto es normal en la vejez, pero sumamente perjudicial en etapas productivas de la vida.
Las personas que experimentan problemas para dormir sin duda están en desventaja. Su cerebro podrĂa no estar sacando el máximo provecho al descanso, lo que puede conducir a dificultades para absorber nueva informaciĂłn, problemas de memoria y, en general, una calidad de vida deteriorada.
Algunos consejos Ăştiles para conciliar mejor el sueño, de acuerdo con el Instituto Nacional de Trastornos NeurolĂłgicos y ApoplejĂa de los Estados Unidos, son:
- Establecer un horario para irse a la cama, y levantarse todos los dĂas a la misma hora.
- Realizar ejercicio de 20 a 30 minutos al dĂa, pero no se recomienda hacerlo cerca de la hora de dormir.
- Evitar la cafeĂna y la nicotina en horas de la tarde, asĂ como las bebidas alcohĂłlicas antes de acostarse.
- Practicar ejercicios de relajación antes de irse a la cama, como una lectura ligera, música tranquila, un baño caliente o meditación.
- Adecuar la habitación para que transmita la idea de un entorno indicado para el descanso. Esto se logra evitando luces brillantes y sonidos fuertes, también es importante una temperatura cómoda (el cuerpo descansa mejor en ambientes frescos).
- Evitar la televisiĂłn, el computador o el celular en los instantes previos a la hora de dormir.
- No trabajar o realizar tareas que impliquen un estado de vigilia en la cama, ya que podrĂamos comunicar a nuestro cerebro la idea errĂłnea de que la cama es un lugar para estar despierto.