El modelo a seguir…



No es el de los carteles, ni el que proponen los publicistas, ni las mujeres maravillosas que aparecen en todas partes en vallas ofreciendo de todo.

El modelo a seguir no está lejos de nosotros. Mírate al espejo. Analiza a esa persona que aparece ahí. Corrige errores, busca mejorar cada día. Ese es un gran modelo a seguir.

La familia es un modelo a seguir. Padres, hermanos, hermanas. Ellos valen la pena y son modelos a seguir.

No nos inclinemos por ser parecidos a, o ser como. Ni “yo me llamo” … Busquemos ser nosotros. Cuando descubrimos cualidades y aptitudes que no conocíamos en nosotros o cuando en el círculo de la familia o amigos encuentran capacidades increíbles que dejamos salir sin querer, quiere decir que debemos intentar todo para ser mejores.

Es importante tener estos valores que son necesarios para ser un modelo a seguir: Respeto, Honestidad, Responsabilidad.

Hay algo que también es importante considerar. Muchas veces, no creemos en nosotros. No nos valoramos lo suficiente. Y surge una frase detestable: “No soy capaz”.

Porque creemos que no podemos y no lo intentamos. Tantos ejemplos que hay de valores en seres humanos que carecen de piernas o brazos o ambos. Y hacen demasiadas labores que nunca creimos que eran posibles en ellos.

El modelo a seguir está en ti, en cada uno, en nosotros.

Nadie es perfecto. Cometemos errores, demasiados y casi siempre. Nos equivocamos, pero podemos remediarlo. Podemos enderezar el camino y ser un modelo a seguir.

Podemos fracasar muchas veces, pero no son fracasos, son experiencias. Y sí que hay ejemplos de fracasos convertidos en éxitos.

Existe un modelo a seguir. Se llama Jesús. Parece extraño que yo escriba esto, pero es la verdad.

Porque Jesús fue razonable y equilibrado, abordable, compasivo, comprensivo, respetuoso, responsable, buen amigo, valiente, inspirador.

El ejemplar modo de vida de Jesús nos enseña cómo debemos ser. Así pues, nunca permitamos que la ansiedad o las preocupaciones de la vida nos impidan imitar el modelo que nos dejó el hombre más grande de todos los tiempos: Jesucristo.

Me pregunto: ¿Por qué hay tanta delincuencia, corrupción, intolerancia, egoísmo, envidia, irresponsabilidad, soberbia?

¿Somos o tenemos un modelo a seguir?


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