Cuando decimos «¡Feliz Navidad!» en Hispanoamérica, no queremos insultar ni ofender a nadie.
Es un sentimiento de amor y cariño hacia nuestros familiares y amigos.
Inicialmente las casas se adornaban con «nacimientos» o «natividad», mostrando el pesebre donde supuestamente nació Jesús.
Luego se adoptaron otras costumbres, tales como adornar con un pino (natural o artificial) y guirnaldas.
De hecho, la «Cena de Navidad» es el evento familiar más importante del año, donde se reúnen familiares y amigos cercanos para dar gracias y honrar esos vÃnculos.
En la vÃspera de Navidad se hace una cena, con los platos tÃpicos de cada región, y se hace el intercambio de regalos.
Durante la madrugada, mientras los niños duermen, llega el Niño Jesús, San Nicolás, Santa Claus, o el Viejito Pascual, y trae los regalos especiales, los cuales son abiertos el DÃa de Navidad en la mañana.
Y precisamente, compartir con todas las personas ese mensaje de paz y amor, es lo que tratamos de hacer.
Cuando he dicho «Feliz Ramadán» o «Feliz Hanuka», o cuando me dicen «Feliz Ramadán» o «Feliz Hanuka», me siento agradecido y bendecido de contar con amigos que quieren compartir sus deseos y momentos especiales de acuerdo a su religión y cultura, conmigo.