Por Manuel Gómez Sabogal
Hay historias de vida que desconocemos, aunque tengamos o hayamos tenido a esa persona cerca durante muchos años.
Historias que descubrimos después de mucho tiempo y que nos muestran que hay carisma, claridad, honestidad, sinceridad, responsabilidad y mucho afecto.
Jaime nació en Santa Rosa de Cabal, Risaralda el 18 de abril de 1946. Estudió en el Colegio Francisco José de Caldas de Santa Rosa y se graduó en 1968.
Licenciado en Educación Física en la Universidad Pedagógica Nacional en 1973. Mientras estudiaba su carrera, fue docente en varios colegios de Bogotá.
Viajó a Armenia, como docente en el INEM, gracias a que el rector de ese entonces, estuvo en la Universidad Pedagógica buscando un profesor para Gimnasia en el INEM de Armenia. En la Universidad, le recomendaron a Jaime.
Empezó labores en el INEM en enero de 1974. El objetivo primordial era sacar adelante una selección de gimnasia del INEM. Entonces, empezó a citar a quienes quisieran integran el grupo de gimnasia del INEM y se presentaron más de 150 estudiantes.
Jaime creyó que se iba a enloquecer. Sin embargo, formó grupos y en las tardes, seleccionaba de cada grupo a aquellos a quienes veía con más capacidades.
Como Jaime siempre ha sido un convencido de lo que hace, porque lo hace con mucha fe, fue quien inició la construcción del gimnasio del INEM. Logró conseguir que el piso del gimnasio fuese otorgado por el ICCE (Instituto colombiano de construcciones escolares). Hubo paro, hasta cuando lograron el cometido.
Jaime hace parte del gremio mundial de locos. Por eso, la primera presentación de la selección de gimnasia del INEM fue para directivos, docentes y estudiantes. Los padres de familia estaban inquietos y algunos, enojados porque ese señor loco tenía a sus hijos en ensayos hasta tarde y no sabían por qué, ni para qué.
Se hicieron las presentaciones para que todos asistieran y fue un logro espectacular de Jaime y sus dirigidos. Hubo presentaciones en diferentes municipios y eran invitados a eventos especiales en otras entidades. La selección de gimnasia del INEM marcó una época grande dentro y fuera de la institución.
Después de su retiro del INEM, los agradecimientos de sus alumnos, de esos muchachos gimnastas, fueron muchos.
“Profe Jaime, tú eres una de las personas que marcó mi vida. Siendo muy niña te conocí en el colegio y siempre te vi como un padre dispuesto a enseñar, aconsejar, pulir como seres humanos, respetar y decir “nunca digas que no puedes. Adelante”. Sí eres capaz y con todo el esfuerzo del mundo acorde a la edad veía que en realidad sí se podía hacer lo que nos exigías para la gimnasia. Fueron esas palabras las que toda la vida quedaron en mi mente y en los momentos más difíciles, he puesto en práctica. Luego de tantos años y sin vernos permanentemente, te sigo queriendo como siempre te vi, como un padre que está siempre con sus hijos a través del tiempo y así lo experimento en los últimos encuentros. Un abrazo, profe, lleno de mucha gratitud por siempre”. Luz Stella.
“Profe, es grato tener la oportunidad de volver a reencontrarnos después de tantos años. Tengo muy buenos recuerdos del grupo de gimnasia de los 70´s, gracias a su liderazgo y disciplina como director y profesor del grupo. Tuve la oportunidad de aprender a valorar sus enseñanzas, ya que en ese entonces yo apenas tenía 13 años de edad. Espero tener la oportunidad del reencuentro”. Javier.
“Para ese ser tan importante en mi vida, solo tengo palabras de agradecimiento y gratitud. Dios lo bendiga por siempre y para siempre”. Sory.
“Profe Jaime, usted dejó una huella para la eternidad. Su influencia no se ha detenido. Siempre lo hemos recordado como parte de nuestras vidas”. Pacho
“Con gratitud y amor por nuestro formador de almas guerreras. Con mucho cariño y admiración”. Vilma
Se casó con María Belkis Díaz Rodríguez y de esa unión, hay dos hijos: Jaime Alberto y Juan Carlos. Ambos son profesionales exitosos. Además, ya llegaron los nietos y el abuelo se volvió chiflado debido a eso. Si antes estaba loco, ahora, está peor. Esos nietos le han hecho la vida muy feliz.


En 1978, Jaime fue llamado por la Secretaría de Educación para ser Supervisor Departamental de Educación Física. Al año de estar allí, renunció para pasar a Coldeportes.
En Coldeportes, laboraba en las mañanas y en las tardes, volvió al INEM. Sin embargo, en 1978, renunció a todo, pues fue llamado por la Universidad del Quindío. Allí, pasó a dirigir la sección de deportes en reemplazo de Jairo Montoya, un paisa que regresaba a Medellín.
Siempre estuvo en Bienestar Universitario. Habían pasado muchos directores y Jaime los conocía a todos.
El 16 de noviembre de 1983, fui nombrado como director de dicha oficina. Había 3 coordinaciones: Salud, Cultura y Deportes.
Salud estaba a cargo del médico Guillermo Álvarez Mejía. Y allí estaban Martha Elena, Dignora, Luz Elena. En Cultura, Álvaro Jaramillo Botero y en Deportes, Jaime González López.
En la Coordinación de Deportes de Bienestar Universitario, ni hablar. Su rol fue maravilloso y compenetrado con todos los deportes, puso a vibrar a los estudiantes. Entrenadores y monitores para todos los deportes en las ramas masculina y femenina, conocidos y por conocer. Fútbol, baloncesto, voleibol, ajedrez, atletismo, tenis de mesa, gimnasia, fútbol sala.
Jaime nombró excelentes profesionales en cada campo para que los resultados fueran siempre los mejores. Exigencia, disciplina y amor por “la camiseta” eran sus opciones.
Campeones nacionales en fútbol, atletismo, baloncesto, voleibol, natación, ajedrez desfilaron por la Universidad del Quindío, gracias a Jaime y su trabajo en equipo con los entrenadores y monitores.
Siempre lo he admirado, porque nunca se detiene ante nada. Recuerdo a su secretaria Gloria Inés Ramos, quien le seguía el ritmo endemoniado que Jaime llevaba. Quería siempre todo en orden y al instante.


Pero Jaime siempre ha sido una persona a quien la parte de los jóvenes y el dolor de las personas, lo tocan de lleno. Su labor social es increíble y poco conocida por muchos. Ha trabajado en el Barrio Salazar “La cueva del humo” con jóvenes peligrosos y quienes entendieron quién era Jaime. Hablaban, compartían, reían, entendían a Jaime. Su labor fue grande con esos jóvenes y en especial con los líderes.
Así mismo, ayuda frecuentemente a personas vulnerables, sin esperar reconocimiento alguno. Es un ser humano demasiado bueno y nació en la época perfecta, donde se entiende qué es servir y que al hacerlo, la vida se vuelve mucho mejor.
A Jaime se le quiere, porque es una persona honesta, sencilla, sensible y de un gran corazón. No es de medias tintas.
Escribo esta nota, dejando por fuera muchas anécdotas y momentos compartidos con Jaime González López. Son recuerdos que quiero tener para mí, pero son increíbles y compartidos con Guillermo, Álvaro y Jaime. Los cuatro, nos entendimos siempre y logramos formar un equipo genial en Bienestar Universitario de la Universidad del Quindío.
Jaime, con mucho cariño, este pequeño homenaje.