
Traducido por Luis R Castellanos de «The Strong«
Durante siglos, los padres que comprenden la conexión entre el juego y el desarrollo han hecho que los bloques del alfabeto sean el equipo estándar de la caja de juguetes bien surtida.
Los tacos alfabĂ©ticos aparecieron ya en 1693, cuando el filĂłsofo John Locke señalĂł que «los dados y los juguetes, con las letras en ellos para enseñar a los niños el alfabeto jugando» harĂan que aprender a leer fuera una experiencia más agradable. Un siglo y cuarto más tarde, Friedrich Wilhelm August Froebel, un curador de museo que fue pionero en el jardĂn de infancia, introdujo los sĂłlidos geomĂ©tricos tallados en madera. Conocidos como los «regalos» de Froebel, pronto dieron lugar a tacos alfabĂ©ticos. En los Estados Unidos del siglo XIX, estos juguetes llegaron a la mayorĂa de las escuelas, comercializados como herramientas para ayudar a los niños a reconocer las formas de las letras antes de aprender a leer. Hoy en dĂa, prácticamente todos los preescolares estadounidenses y muchas salas de juegos en casa almacenan tacos de letras. Tradicionalmente prevalecĂan los bloques caseros.
Actualmente, Uncle Goose Toys y Old Fashioned Blocks producen y fabrican este juguete de colores vivos. Los padres pueden entender que estos bloques tienen un valor educativo, pero a los niños les gustan porque sus colores deleitan la vista, sus imágenes provocan historias y sus nĂşmeros, patrones y sĂmbolos se ven bien cuando se apilan.