Álvaro Bolívar Marín


Por Manuel Gómez S


Hay personas que no pasan inadvertidas en la vida. En muchas ocasiones, son aquellas que tienen otros trabajos en la misma institución y a quienes saludamos casi a diario. No pasan desapercibidas por muchas razones.

Por lo menos, para mi, muchas de esas personas fueron “las del tinto”, las aseadoras, los muchachos de mantenimiento, los vigilantes. También, muchas secretarias y personal maravilloso que me dejó muchas enseñanzas. Aprendí mucho de ellos.

Cómo olvidar a Sady Montes, Amparito, Lisímaco, Beatriz, José, Guillermo, Soraya, Jaime, Darío, Adela, Elvia, “Lalo”, Fabio (Tatoo), Elvirita, Odilio, Abdul Grisales, Jesús, Alberto, Álvaro Bolívar, Beatriz, Rubiela García, Gloria Inés, Gloria Sofía, Carlitos Jaramillo, Amanda Quiceno, Gustavo Aguirre, Augusto Misse, Hugo Mario Aldana, Carlos Arturo Molina, Carlos Julio Puerta, Javier Zuluaga, Fabio Cagua, Jaime González y muchos más. 

A esas personas las recordaré siempre por todo lo que hicieron durante su permanencia en la institución.

En esta ocasión, quiero referirme a quien fuera el encargado del mantenimiento del sistema eléctrico en la Universidad del Quindío. Una persona sencilla, agradable y muy tratable siempre: Álvaro Bolívar Marín. Álvaro nació en Armenia el 28 de noviembre de 1947.

Aquí, con el cantante Oscar Agudelo
Carlos Candamil y Álvaro Bolívar

Álvaro laboró en la Universidad del Quindío de 1981 a 2004, año en el cual se jubiló. Además de su trabajo, yo lo escuchaba cantar en muchas ocasiones. Fue así como en uno de los eventos que programé en la institución, el concurso interno de solistas, participó como invitado especial. Lo hizo muy bien, interpretando lo que más le gusta: tangos y boleros. Fue ovacionado por todos los asistentes y quienes no sabían de sus cualidades, se dieron cuenta que también cantaba.

 Las búsquedas de videos en YouTube lo muestran interpretando canciones junto a un grupo llamado «Carlos Candamil y su Conjunto de Uniquindío». Es decir, sigue interpretando sus canciones y muchas de ellas están allí.

Álvaro, aunque nadie lo crea, continúa trabajando. Reside en un condominio al norte de Armenia. Allí, tiene su taller en el sótano y los residentes lo llaman para diferentes reparaciones en sus apartamentos. Es muy conocido por todos y lo quieren mucho por ser tan servicial.

Así mismo, camina hasta el supermercado o toma el bus para ir al centro del pueblo. Hace unos meses, estuvo un poco enfermo, pero gracias a Dios, ya está muy recuperado y ha vuelto a sus quehaceres. No se amilana ante nada. A sus años, disfruta la vida

En abril de este año, lo invité a participar en la “Tertulia musical” programada por los jubilados de la Universidad del Quindío. Aceptó inmediatamente y contactó a Carlos Candamil para que lo acompañara con su guitarra.

Álvaro Bolívar Marín, pensionado y cantante de tangos y boleros, deleitó a la concurrencia con sus 3 interpretaciones. 

Este en un pequeño, pero sincero homenaje a un personaje que significó mucho para la Universidad del Quindío, así ahora, haya quienes no sepan quién fue o qué hizo en la institución.


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