Nairo tiene una meta siempre. Lo más importante es que tiene mucha fe, fortaleza, crecimiento diario, renovado espÃritu de lucha y antes que nada, optimismo en su futuro. Es un ejemplo para niños y jóvenes, muchos de quienes ven en Nairo un gran ejemplo a seguir en sus carreras, labores, empresas.
Cada etapa es un reto y cada montaña, su mayor desafÃo, pero lo más importante es que no mira hacia atrás. Siempre con la mirada fija en lo que viene. No importa si le sigue o no, está concentrado en su momento, en su bicicleta, en cada pedalazo.
Muchos polÃticos hablan, hablan y hablan, prometen, prometen y siguen prometiendo, recorriendo veredas, barrios, casas, convenciendo a todos los incautos para que le den su voto. Y si gana, esas promesas, se van al suelo. Al votar, va por lo que le conviene y ahÃ, el elector pierde.
¿Qué se les dice a niños y jóvenes? ¿Cómo les hablamos de ejemplo? Por eso, la comparación no es tan odiosa. Muy real, cierta y llena de lógica. Un Nairo a seguir y unos polÃticos a vomitar.
Sin embargo, ante las promesas, los electores siguen a pie juntillas lo que dicen los aduladores de la vanidad macondiana. Ellos saben cómo llegar a los incautos, los conocen y reconocen por donde vayan.
Nairo es una persona humilde, sencilla que no ha necesitado decir mentiras, sino que da ejemplo constante donde esté.
Muchos polÃticos, ya en la cárcel, siguen luchando por salir y niegan que han sido como Alà Baba son peores, porque saben jugar, untar, mentir, robar.
Por eso, creo mucho en los deportistas como Nairo, quien, con su humildad, ha llegado a lo más alto y seguirá demostrando que con honestidad, lucha, fuerza, fe se llega donde se quiere. Él lo dice y lo promueve. Solamente verlo y dan ganas de seguir adelante con lo que nos proponemos.
No dejemos que la pereza, el desgano nos ganen. Somos capaces de ir más allá, pero debemos luchar dÃa a dÃa, proponernos ser mejores cada mañana, aunque cometamos errores, pero solo asÃ, lograremos llegar a donde queremos.
No sigamos a los polÃticos. Por eso, nuestro paÃs está como está. La corrupción campea, hablan de paz, pero discuten, hacen la guerra cada dÃa. Son una mentira
Nairo nos une y los polÃticos nos dividen.
Manuel Gómez Sabogal