Y a mi, ¿quién me oye?

Por lo general trato de responder a todos los comentarios que se hacen en mi blog. Y es que me parece algo de educación, que el que me visite en mi casa virtual y me deje un mensaje, le agradezca dejándole un mensaje también.

Pero a veces, hay entradas o posts específicos, en los cuales tardo en responder o sencillamente no respondo. Porque a veces me plantean casos personales donde por más que no quiera involucrarme, me quedo como las esponjas, absorbiendo todo. Y a veces siento que me cargo negativamente, y necesito hablar con alguien.

Claro, así como los Psicólogos y Psiquiatras tienen sus propios terapeutas, yo también necesito un terapeuta.

Y a veces es difícil.  Yo que muchas veces soy el paño de lágrimas de quien lo necesite, a veces no tengo con quien comentar mis penas, mis preocupaciones, ni mis alegrías.

Y uno se va acumulando de energías, positivas y negativas, hasta que uno explota o se descarga…

Claro, la ventaja de estos espacios virtuales, es que uno puede dejar su comentario, desahogarse, y expresar lo que se piensa y lo que se siente, a cualquier hora. Pero a veces hace falta el contacto humano. No basta con ese contacto virtual…

Luis Castellanos
De todo un poco

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