Por Manuel Gómez Sabogal
Mi hija Paula Andrea estudiaba en el Colegio San Luis Rey. TenÃa 5 años. La mamá le organizaba todo, hacÃa las tareas y muy contenta se iba. Siempre uniformada, arregladita y lista para ir a estudiar muy temprano.
Mientras tanto, yo trabajaba en la Universidad del QuindÃo.
Un dÃa, recibimos una nota. La traÃa mi hija. La maestra habÃa escrito, no para felicitarnos por la hija que tenÃamos, sino para invitarnos a una reunión para hablarnos acerca de Paula Andrea, pues no podÃa entender su indisciplina. Y pensaba en qué habrÃa hecho Paula Andrea que nos habÃan solicitado presencia en el colegio, su maestra de preescolar.
Mi hija no dijo algo al respecto, pues nos decÃa que ella no hacÃa nada malo en clase. No entendÃa por qué la maestra nos habÃa mandado esa carta o citación.
Nos esperaba la maestra el viernes. Decidà ir a solucionar todo, antes de que se pusiera peor la situación y que mi niña siguiera haciendo locuras. DebÃa haber sido una catástrofe, porque era la primera vez que nos citaba la maestra de la niña. Algo muy grave para que nos haya enviado esa carta.
El viernes, muy temprano y aprovechando que no tenÃa clases en la universidad y habÃa dejado todo listo, fui al colegio. Al llegar, el portero, me indagó:
- ¿A dónde va el señor?
- A buscar a la maestra de preescolar.
- Un momento, por favor.
Esperé tranquilamente, aunque con un poco de angustia, pensando y repensando en lo que podrÃa haber pasado.
- Siga, señor. Suba. A la derecha está el salón.
- Gracias
Entré y busqué: preescolar. Allà estaba la maestra. Simpática, agradable y muy formal.
- Buenos dÃas, señor. ¿Usted es el papá de Paula Andrea?
- SÃ, como no. Nos envió una citación y estamos muy preocupados por la situación, pues queremos entender qué pasa con la niña
- Señor, es muy indisciplinada. No se está quieta un momento. Les digo que sentados y ella va y se para atrás, camina por el salón y cuando quiere, se sienta.
- Bueno, quisiera saber cuál es el problema con la niña.
- Ya le dije, señor. es muy indisciplinada. No se está quieta un momento. Les digo que sentados y ella va y se para atrás, camina por el salón y cuando quiere, se sienta.
- Sigo sin entender cuál es el problema. Ella tiene 5 años y a esa edad, los niños no se pueden estar quietos. ¿Usted tiene niños?
- No, señor
- Le soy sincero, pero no encuentro problema alguno y, por consiguiente, no hay nada grave en cuanto a disciplina.
- Pero es que no se queda quieta un momento. Les digo que sentados y ella va y se para atrás, camina por el salón y cuando quiere, se sienta.
- No se preocupe, maestra. Es igualita a mÃ.