
Manuel GĂłmez Sabogal
Porque los abrazos son una gran medicina. Porque los abrazos fortalecen el espĂritu. Porque los abrazos son importantes. Porque los abrazos deben darse hoy y todos los dĂas. Porque los abrazos no son para un momento de alegrĂa, sino para todos los momentos difĂciles. Porque ayudan a los demás. Porque se sienten y animan. Porque cuando abrazas te abrazan.
Porque los abrazos reconcilian o aumentan el cariño. Porque los abrazos no se dan por rutina. Porque los abrazos aumentan la fe y hacen que los demás sonrĂan.
Cuando recorro los colegios y salones, cuando hablo con docentes y padres de familia, los invito a abrazarse. Es una manifestación sincera de amistad. Muchas veces, no hay qué hablar, sino abrazar. Con el abrazo se dice todo.
En ocasiones, cuando se va a un velorio, es mejor abrazar a la familia sin decir palabra alguna. Cuando se saluda a un amigo o a una amiga. Cuando se va a una fiesta. Cuando hay encuentros fugaces.
Cuando se habla con los hijos, estos siempre esperan un abrazo. Los hijos sienten mucho amor cuando sus padres los abrazan, los besan, los miman. Si ello ocurriera con más frecuencia en las familias, no habrĂa tanta soledad en los jĂłvenes.
Los abrazos son especiales para aquellas personas que fácilmente se deprimen. Cuando alguien está llorando, es mejor no preguntarle qué le pasa, sino abrazarla. Esa persona se siente fuerte, se vuelve optimista y hasta puede decir: «Gracias, ¡lo necesitaba tanto!». Muchas veces requerimos de un abrazo. Sin que nadie nos pregunte, lo sentimos y recibimos fuerza, cariño, amor.
SĂ© que muchas veces hay personas que no están enseñadas, porque nadie las abraza. Y recuerdo a los niños en un colegio, a quienes les preguntĂ© por quĂ© no lo hacĂan y me contestaron que no estaban enseñados. Que nadie les habĂa dado un abrazo en su vida y que eso les parecĂa extraño.
Recordar que los abrazos son gratis es muy importante.
Abrazar es una grandiosa medicina. Transfiere energĂa, y da a la persona que es abrazada un estĂmulo emocional. Necesitamos cuatro abrazos al dĂa para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. Un abrazo te hace sentir bien. Un abrazo puede cubrir una gran parte de la piel y da el masaje que necesitas. Es tambiĂ©n, una forma de comunicarse. Puede decir las cosas para las que no tienes palabras. La cosa más buena acerca de un abrazo es que no puedes dar uno sin recibir uno.
Por eso, mi peticiĂłn sincera, sencilla es que haya abrazos por doquiera. Que no se niegue un abrazo. Porque los abrazos son como vitaminas que producen energĂa y llenan el alma de amistad. Para todos, un gran abrazo.