Traducido por Luis R Castellanos de Marc & Angel
A medida que transcurran los próximos días y semanas, recuerda que se necesitan aproximadamente 66 días para formar un nuevo hábito. Así que, durante las próximas nueve semanas y media, aprovecha conscientemente los recordatorios prácticos a continuación para ver el lado positivo de tu vida y, gradualmente, reconfigurarás tu mente…
- Empieza a tranquilizarte con rituales sencillos
Cuando la vida parezca una montaña rusa emocional, tranquilízate con rituales sencillos. Haz la cama. Riega las plantas. Enjuaga tu propio cuenco y cuchara. La simplicidad atrae calma y sabiduría. - Empieza a filtrar el ruido en tu vida
Ten cuidado a quién le das el micrófono y el escenario. No solo escuches la voz más fuerte todos los días. Escucha la más sincera. - Empieza a elegir de forma diferente para tu propio bienestar
Gran parte de tu vida es el resultado de las pequeñas decisiones que tomas a diario. Si no te gusta algún aspecto de tu vida, es hora de empezar a ajustar cosas y tomar mejores decisiones en los próximos días y semanas. - Empieza a ser un poco más productivo que ocupado
Hay una gran diferencia entre estar ocupado y ser productivo. Si vas a trabajar de aquí a fin de año, no confundas movimiento con progreso. Un caballo balancín sigue moviéndose, pero nunca avanza. En otras palabras… - Empieza a dedicar tiempo cada día a pequeños pasos significativos
Si solo tienes quince minutos libres, no hay problema: haz que esos quince minutos sean significativos. Concéntrate en dar un pequeño paso adelante en la dirección correcta. E incluso cuando la lucha sea real, recuerda que siempre se siente mejor estar agotado por dar un pequeño paso significativo que estar cansado de no hacer absolutamente nada. - Empieza a moverte hacia las cosas, no a alejarte de ellas
La mejor manera de alejarse de algo negativo es avanzar hacia algo positivo. - Empieza a hacer lo correcto, aunque no sea la opción más fácil
Que puedas no significa que debas. Que sea fácil no significa que valga la pena. Haz lo correcto, no lo más fácil ahora. Es una forma menos estresante de vivir a largo plazo. - Empieza a compararte contigo mismo (y con nadie más)
Olvídate de lo que tienen los demás y de dónde están. No estás en su lugar, y nunca te sentirás cómodo en el tuyo si sigues comparándote con ellos. Así que concéntrate en lo que es mejor para ti y en tus circunstancias particulares. ¿Qué necesitas hacer ahora para mejorar tus prioridades y objetivos? ¡Hazlo! No te distraerás con las comparaciones si te cautiva el propósito. - Empieza a ser más tolerante con quienes ven las cosas de forma diferente
Interactúa con la gente, incluso con quienes piensan diferente. Haz preguntas, escucha atentamente y recuerda que la forma en que tratamos a las personas con las que no estamos de acuerdo es la mejor evidencia de lo que realmente hemos aprendido sobre el amor, el respeto y la amabilidad. - Empieza a dejar que la gracia tenga la última palabra
Solo perdemos las pequeñas discusiones que nuestro orgullo insiste en ganar. Cuando es más importante ganar pequeñas discusiones que amar a la gente, necesitamos empezar de nuevo con nuestra fe, gracia y prioridades. (Nota: Ángel y yo hablamos de esto con más detalle en el capítulo sobre Relaciones de «1000 Pequeñas Cosas que la Gente Feliz y Exitosa Hace Diferente»). - Empieza a dar sin expectativas
Te decepcionarás mucho si esperas que los demás siempre hagan por ti lo mismo que tú haces por ellos. No todos tienen el mismo corazón, valores ni prioridades que tú. Mantente centrado. El hecho de que puedas plantar una semilla y que se convierta en una flor, compartir un poco de conocimiento y que se convierta en el de otro, sonreírle a alguien y darle esperanza, es prueba de que la generosidad obra maravillas entre bastidores. Así que… - Empieza a ser la diferencia que quieres ver en el mundo
Sé el cambio. Lo que le das a otra persona es en realidad lo que te das a ti mismo. Cuando tratas a los demás con amor, aprendes que tú también eres digno de ser amado. Así que sigue haciendo lo tuyo hoy con la mayor amabilidad, humildad y honestidad posible. Haz lo que haces, no por recompensa ni por un aplauso, sino porque es lo correcto. Olvídate de la popularidad y concéntrate en la bondad y la sinceridad hoy. - Empieza a estar más presente
Los dispositivos electrónicos son geniales, pero pueden interferir si no tienes cuidado. Contrólalos para que no te controlen a ti. Deja el teléfono cuando socialices. No evites el contacto visual. No te escondas detrás de una pantalla. Mantente presente. Pregunta por las historias de los demás. Escucha. Interactúa. - Empieza a dejar que tus acciones hablen a quienes amas
Prioriza lo primero en el día a día. Nuestras relaciones más cercanas son vitales para nuestra paz y felicidad. Y al decirles a quienes amamos que los amamos, nunca debemos olvidar que el mayor cumplido no es pronunciar palabras, sino vivirlas. - Empieza a ser más agradecido
El secreto de la gratitud no es ningún secreto. Tú eliges ser agradecido. Cuando lo olvides, vuelve a empezar. (Nota: Nuestra publicación más reciente a través de Penguin, «El Diario de Buenos Días: Ideas y Reflexiones Poderosas para Empezar Cada Día», es una buena herramienta para este tipo de cambio de perspectiva y práctica de la gratitud). - Empieza a quejarte menos
Practica reemplazar la frase «Tengo que» por «Puedo» cada vez que te des cuenta de que empiezas a quejarte. Muchas actividades de las que nos quejamos son cosas que otros desearían tener la oportunidad de hacer. - Empieza a abrirte a nuevas experiencias y oportunidades
No dejes que la incertidumbre te impida empezar de nuevo ahora mismo. Si lo permitimos, la incertidumbre nos expulsa hacia el exterior, donde nos espera la verdadera magia de la vida. Ve a un lugar nuevo y de repente aparecerán innumerables oportunidades. Haz algo diferente y surgirán un sinfín de nuevas y maravillosas posibilidades. Mantén la mente abierta y disfruta de la vida en los próximos días y semanas. - Empieza a dejar ir las pequeñas frustraciones de la vida
No dejes que los pequeños dramas del día a día te depriman. La alegría empieza en el interior. Practica concentrarte en lo que realmente importa y dejar ir lo que no. Usa tus frustraciones para motivarte en lugar de molestarte. Tú controlas tu enfoque y cómo decides distribuir tu energía. - Empieza a aceptar las lecciones que la vida te enseña
Eres un trabajo en progreso, lo que significa que llegas poco a poco, no de golpe. En realidad, todo lo que sucede te ayuda a crecer. A menudo, las experiencias difíciles nos enseñan lecciones de vida invaluables que no creíamos necesitar. Si tienes problemas, no es malo. Significa que estás intentando cosas, dando pasos y progresando. Las únicas personas sin problemas son las que no hacen absolutamente nada. - Empieza a concentrarte (más) en lo que puedes controlar
No fuerces las cosas. Haz lo mejor que puedas y luego déjalas ser. Si tiene que ser, será. No te agobies con cosas que no puedes controlar. Recuerda: ningún libro es solo un capítulo. Ningún capítulo cuenta la historia completa. Ningún error define quiénes somos. Sigue pasando las páginas que deben ser pasadas.