Desde el octavo piso, por don Faber Bedoya Cadena
Tengo que confesarlo y sin ningún rubor, sigo oyendo radio en un pequeño transistor que tiene sus años, leo libros en físico, ya compro pocos, los leo en la biblioteca de Comfenalco, por deferencia de don Gilberto Zarasa. Estoy suscrito al periódico regional, por regalo de un hijo que trabajó en la EPA1, para seguirla pagando con el recibo de la EDEQ2. Una cuñada poderosa, nos dio como regalo de boda, la suscripción a un periódico nacional, por cinco años, los otros cincuenta que sigue la unión conyugal, la hemos pagado nosotros. No falto a la misa dominical, pago diezmos y hago chance. Antes iba a futbol, hace años que no visito el estadio Centenario.
Es decir, soy un auténtico pueblerino con aires de citadino, sin olvidar mi origen montenegrino.
Y traigo a colación este equipaje porque en este peregrinar que hemos tenido que hacer con ocasión del pasado terremoto y la evacuación temporal del apartamento, nos encontramos con paisanos con los cuales recreamos situaciones vividas hace algunos, muchos, años atrás. Y cuando hablamos de la radio, nosotros también tenemos en nuestro currículo un fugaz paso por los medios de comunicación radiales, tuvimos en un programa deportivo con Rubinel Agudelo, en Radio Estrella, el pasado domingo 26 de septiembre, pero de 1966. Después en Radio Cacique con Cecilia de la Torre de Calarcá, y en Radio Reloj con Raúl Peláez Restrepo. Cuando más participación tuvimos y durante mayor tiempo, fue en compañía de Wilson Rua en su programa “Mañanitas Quindianas” de Radio Ciudad Milagro. En esos tiempos idos era muy difícil ser locutor o periodista radial, se tenía que presentar licencia, la cual se obtenía aprobando un examen y afiliarse a la Asociación Colombiana de Locutores, cuyo presidente era o, Alberto Piedrahita Pacheco o, Juan Jarvey Caicedo. Ese no fue nuestro destino, preferimos ser maestros de escuela primaria.
La radio del Quindío fue notable, destacada, reconocida a nivel nacional, con periodistas y locutores sin tantos recursos técnicos o tecnológicos, pero de gran recursividad, dignos de un premio Ondas. Te acuerdas Manuel, cuando don Leonel Davila, locutor de Pregones del Quindío, en la transmisión de un partido de futbol, le decía a su compañero, Francisco Arango Quintero, comentarista deportivo, “haga el cambio”, y don Francisco, contestaba “aquí recibiendo el cambio” y estaban el uno al lado del otro. O los boleros de Álvaro Hoyos Cardona, los tangos de James Padilla y Jorge Eliecer Orozco. Las emisoras merecen capítulo aparte, la pionera de todas, la Voz de Armenia. La más escuchada, Transmisora Quindío, la de todas las horas Radio Reloj, las de las noticias, la Voz del Comercio y Pregones del Quindío. Cómo nos deleitábamos escuchando las voces de antaño, porque después se afiliaron a las grandes cadenas y se olvidaron de nosotros. Hoy existen unas emisoras muy entretenidas, musicales por excelencia, con algo de noticias, pero prima el entretenimiento, buena música, antigua, y también la moderna, la de los ruidos estentóreos y que no dicen nada.
La mejor de todas para nosotros, es la UFM estéreo, la emisora de la universidad, “porque hasta donde llegue su radio hasta allá llega la U”. y puedo dar testimonio de su programación porque soy su fiel oyente desde que se fundó, con el doctor Marco Alfonso Nieto, cierto don Ariel. En el Quindío, según datos de MinTIC3, existen 27 emisoras, 12 comunitarias, es decir una en cada municipio, 4 de interés público, y 11 comerciales.
Pasemos la agradable página de la radio para adentrarnos en las lides literarias. El “Diario del Quindío” de propiedad de don Hernan Barbieri Cano, nos dio refugio con informes sobre los centros literarios que funcionaban en los colegios Rufino J. Cuervo y el San José, en compañía de Rommel Hurtado, todos los lunes, pero de 1962, estábamos en sexto de bachillerato, el once de hoy. Precisamente en el colegio, del cual soy bachiller, fundamos un periódico estudiantil llamado “El Rufinista”. En la Universidad del Quindío, colaboramos con la fundación del periódico “Proyecciones”, en compañía de Maribel Carvajal, Antonio José Giraldo y Jair Bermudes. En la Escuela de Administración y Mercadotecnia del Quindío, del doctor Narciso Concha fundamos una revista, en compañía del profesor Manuel Gómez Sabogal. Y faltan datos de otros municipios, porque esto de garrapatear párrafos ha sido mi infaltable compañero en nuestro largo caminar y que gracias a don Miguel Ángel, lo sigo cultivando.
Solo por la gracia de Dios, tengo que confesarlo otra vez, esto me mantiene vivo, activo mental, emocional y espiritualmente, conjugo el verbo existir solo en presente para no agotarlo, hablo en plural para creer que estás conmigo, me bebo la vida en su envase natural, le digo presente a las vicisitudes, me forro con el placer de envejecer con la satisfacción de la misión cumplida, “nada tengo y el resto lo debo”, porque después de este sacudón tan fuerte y de todas las cosas que nos ha tocado oír, estamos dispuestos a apagar el equipo, que se calle el cantor, y hasta pronto.
Está muy dura la faena por estos días, Dios nos asista.
- Empresas Públicas de Armenia ↩︎
- Empresa de Energía del Quindío ↩︎
- Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ↩︎
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