Llega un maracucho a comer a un restaurant fino y pide langosta… pero la langosta tenía una sola tenaza… Entonces llama al mesonero:
– Verrga primo, vé, la langosta esta es bien carita, y ¿a esta le falta una tenaza ?…¿qué pasó papá?

Y el mesonero le dice:
– Bueno señor, usted sabe que en su habitat natural las langostas se baten entre ellas y en ese proceso propio de su especie, ellas pueden perder partes del cuerpo…

Y le dice el maracucho:
– Verga ta’bien, pero traéme la que ganó mardito, ¿me váis a traer la que perdió?…¿te van a comer las hormiguitas? ¡¡¡Qué molleja!!!

Por Luis Castellanos

Experto en Tecnología y Seguridad. Ingeniero de Sistemas, Docente universitario y Bloguero.

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