Por Alberto Ray – AlbertoRay.com
El comportamiento proactivo, segĂşn Bateman y Crant, se distingue por una serie de cualidades que lo definen y le confieren un carácter distintivo en el ámbito empresarial. Estas caracterĂsticas no solo delinean la esencia de la actitud proactiva, sino que tambiĂ©n están directamente vinculadas al logro exitoso de objetivos en entornos retadores. El lĂder de seguridad no escapa a este marco, por el contrario, es y debe ser un factor vertebrador en la construcciĂłn de una cultura de proactividad en la organizaciĂłn, pues se trata, junto a la resiliencia, de uno de los ejes de la seguridad e indispensables para hacer frente a los riesgos de estos nuevos tiempos.
Si bien me voy a referir a siete cualidades del lĂder de seguridad proactivo, estas son válidas para el liderazgo en general, lo que quizás marque una diferencia es que aquel quien conduce la seguridad debe incorporarlas como parte de su equipaje de capacitaciĂłn, ya que no poseerlas genera una vulnerabilidad en la organizaciĂłn a la que sirve.
El lĂder proactivo se caracteriza por su capacidad sostenida para identificar y perseguir nuevas oportunidades. Esta bĂşsqueda incesante va más allá de la mera detecciĂłn de posibilidades; implica la disposiciĂłn de explorar horizontes desconocidos y áreas del conocimiento más allá de su ámbito profesional, desafiando la complacencia y promoviendo la innovaciĂłn. En tal sentido, la bĂşsqueda de oportunidades debe estar orientada a la mitigaciĂłn de riesgos, es decir; se trata del proceso combinado de entender las amenazas y reducir las vulnerabilidades con el propĂłsito de hacer manejables los márgenes de incertidumbre dentro de la organizaciĂłn.
Por otro lado, el comportamiento proactivo se manifiesta en la habilidad para establecer objetivos nĂtidos que no solo reflejen aspiraciones, sino que tambiĂ©n estĂ©n intrĂnsecamente ligados a la adaptabilidad y al cambio. Bajo el marco de la proactividad, los objetivos deben servir como guĂas de las acciones y escala de mediciĂłn de los resultados. El lĂder proactivo de seguridad transforma sus objetivos en desafĂos para sĂ mismo y para su equipo, por ello es en extremo cuidadoso al formularlos adecuadamente. En tal sentido, una excelente aproximaciĂłn es el empleo de objetivos SMART. Éstos deben ser EspecĂficos (Specific), Medibles (Measurable), Alcanzables (Achievable), Realistas (Realistic) y de duraciĂłn limitada (Time-bound).
Adicionalmente, una cualidad esencial en el liderazgo proactivo de seguridad es la anticipaciĂłn de desafĂos y la capacidad de prevenir problemas antes de que se conviertan en obstáculos insuperables. La anticipaciĂłn no solo reduce la probabilidad de crisis, sino que tambiĂ©n demuestra una visiĂłn estratĂ©gica que fortalece la resiliencia organizacional. La anticipaciĂłn pertenece al conjunto de destrezas vinculadas con la previsiĂłn, y es una de las herramientas más valiosas, pero más difĂciles de incorporar en la gestiĂłn de riesgos. Es clave entender que la anticipaciĂłn posee dos dimensiones, una externa, relacionada con el pronĂłstico del futuro en entornos altamente complejos e inciertos, y otra interna, conectada con la intuiciĂłn.
Si bien la intuición es una propiedad asociada a la percepción, que no necesariamente se desarrolla en individuos y organizaciones, siempre está presente y es posible “despertarla” a través de la generación de conciencia del riesgo, la identificación temprana de señales asociadas con potenciales amenazas y la detección de vulnerabilidades en etapas iniciales, previas a las crisis.
Otra capa en el proceso de desarrollo del lĂder proactivo está en la adopciĂłn de una perspectiva Ăşnica frente a la realidad, desafiando las convenciones y explorando nuevas formas de abordar riesgos y amenazas. Ante los retos de hoy, la seguridad en las organizaciones no puede quedarse estancada en enfoques obsoletos. El lĂder está obligado a generar el ambiente propicio para la innovaciĂłn y el aprendizaje continuo dentro de su equipo. Esto se traduce en alentar a sus colaboradores a proponer ideas nuevas, buscar soluciones creativas y estar informados de los avances en el campo de la seguridad. Al promover un clima que valore la innovaciĂłn y el aprendizaje, el lĂder de seguridad impulsa la mejora sostenida y la adaptaciĂłn a los desafĂos cambiantes del entorno. La innovaciĂłn en los mĂ©todos de ejecuciĂłn debe ser una constante, promoviendo la adaptaciĂłn continua a un entorno altamente lĂquido.
Un quinto aspecto por considerar es que lejos de ser obstáculos, la incertidumbre y la complejidad deben convertirse en el terreno fértil donde florezca la proactividad e incentive el emprendimiento con conciencia plena de los riesgos. Tanto la incertidumbre como la complejidad son fenómenos presentes y comunes en la realidad actual. Si bien, ambos tienen cierto grado de interdependencia, no necesariamente responden de manera proporcional el uno al otro, es decir; existen entornos complejos, pero con un grado elevado de certezas, mientras que pueden surgir situaciones inciertas en realidades más simples o fáciles de comprender.
Ambas, incertidumbre y complejidad plantean desafĂos significativos para los lĂderes proactivos, ya que requieren habilidades especiales para enfrentarlos con asertividad. A travĂ©s de la proactividad el liderazgo debe ser capaz de lidiar con la falta de claridad, tomar decisiones en condiciones de informaciĂłn incompleta y adaptarse rápidamente a los cambios en el entorno. Asimismo, necesita comprender y manejar la complejidad, en este sentido en indispensable aprender a decodificar las relaciones y las interdependencias de las fuerzas que moldean el entorno, buscando soluciones sistĂ©micas y promoviendo la colaboraciĂłn y la coordinaciĂłn entre mĂşltiples partes interesadas. Para el lĂder proactivo, tanto la incertidumbre como la complejidad son vistas como una oportunidad para la creatividad y la toma de decisiones audaces en un marco razonado de riesgos.
El próximo elemento en el desarrollo del liderazgo proactivo no sólo se limita a la identificación de oportunidades, sino que se extiende a la perseverancia en la consecución de metas. La capacidad para superar obstáculos con tenacidad refuerza la esencia proactiva e impulsa el logro de resultados significativos. En realidades complejas y con altos niveles de incertidumbre el logro de objetivos no tiene una ruta directa, al contrario, es un camino lleno de dificultades y reveses, de allà que el liderazgo proactivo necesita construirse sus propios medios de automotivación y resistencia al fracaso. La proactividad conlleva el fortalecimiento de la voluntad y la convicción de que, a través de objetivos claros, los propósitos son alcanzables.
En particular para la gestión de riesgos la perseverancia es una cualidad poderosa, pues tener éxito en el terreno de la seguridad está ligado a un proceso repetitivo de ensayo y error o a la construcción de soluciones a través de aproximaciones sucesivas, de tal manera que, quienes se rinden o se cansan con facilidad tendrán muy bajas probabilidades de lograr sus objetivos.
Para abordar el Ăşltimo componente en la lista de cualidades necesitamos comprender que, en este mundo acelerado, complejo y de mĂşltiples realidades, lograr resultados tangibles es todo un desafĂo. Para la gerencia proactiva de seguridad, en particular, me atreverĂa a decir que el reto es aĂşn mayor, ya que nos corresponde lidiar con amenazas que no están bajo nuestro control, lo que no sĂłlo agrega incertidumbre a la gestiĂłn, sino que se traduce en riesgos que pueden significar pĂ©rdidas humanas, materiales o reputacionales de dimensiones no estimadas. Pero a pesar de todo ello, lograr resultados es fundamental para asegurar la protecciĂłn de los recursos y activos, asĂ como para promover un entorno de certezas, seguro y confiable para todos los miembros de la organizaciĂłn.
Sin embargo, la responsabilidad de lograr resultados tangibles no sĂłlo recae en el lĂder, los colaboradores son las piezas esenciales para el Ă©xito. En tal sentido, el gerente desempeña un papel crucial en la consecuciĂłn de resultados exitosos y en fomentar un entorno en el que los demás tambiĂ©n puedan alcanzar sus metas. En Ăşltima instancia, una manera de medir la proactividad es a travĂ©s del logro de resultados tangibles.
En este mundo lĂquido caracterizado por la complejidad y la incertidumbre, el lĂder proactivo emerge como un catalizador esencial para el logro de los objetivos. AquĂ resumo las siete cualidades del liderazgo proactivo:
- Identificar y perseguir nuevas oportunidades
- Establecer nĂtidamente los objetivos a lograr
- Anticipar desafĂos y prevenir problemas
- Generar el ambiente propicio para la innovaciĂłn y el aprendizaje
- Convertir la incertidumbre y la complejidad en terreno fértil para la proactividad
- Perseverar para lograr metas
- Lograr resultados tangibles
La mejor parte del proceso de formaciĂłn del lĂder proactivo es que todas estas cualidades pueden aprenderse a lo largo de la vida profesional. La clave cuando se trabaja con el desarrollo de capacidades de liderazgo está en fijar los objetivos y las mejores maneras de medirlos, pues la misma realidad va a ir colocando al lĂder en formaciĂłn ante retos que pondrán a prueba sus habilidades. Asimismo, es una excelente oportunidad para que el coaching evalĂşe en detalle los Ă©xitos y reveses a fin de construir un mapa con oportunidades de mejora orientadas a la proactividad.