Cuando elijan a la primera celebridad de TikTok a la presidencia, espero que deje un poco de espacio en su gabinete para burócratas más convencionales y de mayor edad, aunque no tengan millones de seguidores, un cabello fabuloso o pasos de baile extraordinarios.
Hablo de “cuando” suceda y no de “si” sucede que la elijan presidenta, porque acabo de pasar tres dĂas en VidCon, la convenciĂłn anual de redes sociales en Anaheim, conviviendo con unos cuantos miles de celebridades del internet de la actualidad y del futuro. A mi parecer, cada vez es más evidente que los adolescentes y jĂłvenes veinteañeros que se han especializado en estas plataformas (y que con frecuencia los adultos que no entienden tildan de superficiales y narcisistas engreĂdos) dominarán no solo la cultura del internet o la industria del entretenimiento, sino a la sociedad en su conjunto.
La primera impresiĂłn es que esta puede ser una propuesta aterradora. Un dĂa en VidCon, convivĂ con un grupo de celebridades adolescentes de Instagram que, al parecer, pasaron la mayor parte del tiempo grabando colaboraciones con otros creadores y felicitándose mutuamente por su drip, que en la jerga en inglĂ©s de los influentes hace referencia a la vestimenta y los accesorios. (En su caso, se trataba de conjuntos Gucci o Balenciaga de la cabeza a los pies con collares de diamantes y tenis de diseñador). Otro dĂa, fui testigo de una batalla de baile un tanto extraña entre dos influyentes en ciernes de TikTok que no podĂan haber tenido más de 10 años. (Para los adultos que apenas están poniĂ©ndose al dĂa: TikTok es una aplicaciĂłn para crear videos cortos y es propiedad de la empresa china de internet Bytedance).
No obstante, si puedes pasar por alto la boberĂa y la bĂşsqueda de estatus, muchas personas en VidCon trabajan duro. Ser influyente puede ser un trabajo agotador capaz de llevar al sĂndrome de desgaste profesional y quienes son buenos en eso por lo general han pasado años forjando su camino hasta la cima. Muchos influentes de las redes sociales son básicamente empresas emergentes de una sola persona y los mejores pueden identificar modas, experimentar incansablemente con plataformas y formatos nuevos, construir una conexiĂłn autĂ©ntica con el pĂşblico, prestar mucha atenciĂłn a los análisis de su canal y determinar cĂłmo sobresalir en un entorno mediático atestado, al tiempo que producen un flujo constante de contenido nuevo.
Por supuesto, no todos los influyentes son polĂmatas brillantes. Algunos han tenido Ă©xito gracias a que tienen una belleza convencional o a que son buenos con los videojuegos o a que tienen alguna otra cualidad superficial. Otros han adquirido fama con trucos publicitarios dudosos y comentarios polĂticos extremos.
Pero a medida que las redes sociales sigan expandiendo su dominio cultural, las personas capaces de dirigir la conversaciĂłn en lĂnea llevarán la delantera en cualquier nicho que ocupen, ya sea medios de comunicaciĂłn, polĂtica, negocios o cualquier otro ámbito.
“Se debe pensar en los influentes o creadores como emprendedores”, comentó Chris Stokel-Walker, autor de YouTubers. “Estas personas están emprendiendo negocios, contratando personal y gestionando presupuestos. Estas son habilidades tremendamente transferibles”.
Por ejemplo, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, demĂłcrata de Nueva York, se ha convertido en una poderosa fuerza en la Cámara de Representantes al combinar su agenda polĂtica con una comprensiĂłn intuitiva de lo que funciona en lĂnea. O veamos el ejemplo de lo que sucede en Brasil, donde los youtuberos están ganando elecciones polĂticas mediante la movilizaciĂłn de sus bases de fanáticos en lĂnea.
En el mundo empresarial, la cultura de los influentes ya es una fuerza establecida. Una generaciĂłn de marcas directas al consumidor que fueron creadas con las herramientas y tácticas de las redes sociales se ha disparado al Ă©xito. Como Glossier, la compañĂa de belleza que las personas influyentes en redes sociales adoran y que hace poco recaudĂł 100 millones de dĂłlares, lo que elevĂł su valor a más de 1000 millones de dĂłlares, o Away, la empresa emergente de equipaje cuyos anuncios ubicuos en Instagram contribuyeron a que alcanzara un valor de 1 400 millones de dĂłlares. Muchos famosos de las redes sociales logran acuerdos de promociĂłn con grandes marcas, además de ganar dinero con publicidad y ventas de productos. Incluso los ejecutivos en industrias adormecidas y antiguas ahora contratan “consultores de marca personal” para ayudar a aumentar su nĂşmero de seguidores en lĂnea.
Natalie Alzate, una youtubera con más de diez millones de suscriptores que usa el nombre de Natalies Outlet, es un ejemplo de la ola de personas influentes que construyeron su marca en lĂnea como un negocio en lugar de un pasatiempo divertido. Hace cuatro años, cuando Alzate asistiĂł por primera vez a VidCon, era una estudiante de mercadotecnia con menos de siete mil suscriptores. DecidiĂł estudiar a sus youtuberos favoritos: observĂł cĂłmo hacĂan sus videos y luego probĂł con varios gĂ©neros para ver cuáles funcionaban mejor en su canal.
“CrecĂ viendo a personas como Michelle Phan, que construyeron un legado a partir de, sinceramente, solo mostrarse muy cercanos a la gente en lĂnea”, afirmĂł Alzate. “Siempre fue una inspiraciĂłn”.
Con el tiempo, dio en el clavo con formatos (como consejos de belleza y trucos útiles) que funcionaban bien y se lanzó a la carrera. Ahora es una youtubera de tiempo completo con un pequeño equipo, un estudio de producción y la clase de fama que alguna vez deseó.
A decir verdad, las personas influyentes han dominado al mundo durante años, solo que antes no les llamábamos asĂ, sino “estrellas de cine”, “locutores de radio” o “asistentes a Davos”. La capacidad de seguir siendo relevante y atraer atenciĂłn a tu trabajo siempre ha sido determinante. ÂżY quiĂ©n, además de quizá el presidente estadounidense, Donald Trump, es mejor para llamar la atenciĂłn que un youtubero famoso?
VidCon, que comenzĂł hace diez años como un evento para que los youtuberos famosos se conocieran y se reunieran con sus seguidores, es el lugar perfecto para observar a influentes en su hábitat natural. La mayorĂa asistiĂł para promocionar sus canales, para establecer relaciones con otras personas creadoras y para avanzar a zancadas hacia el sueño de la fama en internet.
En ocasiones, eso significĂł aparecer en fotos y videos con influentes más populares en un intento por aumentar su propio nĂşmero de seguidores, una práctica conocida en sus cĂrculos como “la bĂşsqueda de la palanca”. Otras, significĂł asistir a mesas de discusiĂłn tituladas, por ejemplo, Cultivar tu marca personal y CĂłmo hacerte viral y crear un pĂşblico. Para los creadores destacados de VidCon —los superfamosos con millones de seguidores— puede significar pasar todo el dĂa en una reuniĂłn con fanáticos antes de salir por la noche a las fiestas más reconocidas.
No todos los jĂłvenes que conocĂ en VidCon pasarán toda su vida persiguiendo la fama en internet. Algunos crecerán, irán a la universidad y terminarán dedicándose a la medicina, la abogacĂa o la administraciĂłn. Algunos se apagarán y serán remplazados por una generaciĂłn más joven de personalidades de internet.
No obstante, recordarán las lecciones que aprendieron al aparecer en YouTube, Instagram y TikTok, sin importar dĂłnde terminen. AsĂ como el siglo XX preparĂł a una generaciĂłn de niños infundidos con la Ă©tica de la cultura de la televisiĂłn, el siglo XXI producirá una generaciĂłn de magnates empresariales, polĂticos y personajes de los medios de comunicaciĂłn que crecieron queriendo tener influencia en lĂnea y que comprenden cĂłmo funcionan las palancas de la economĂa de la atenciĂłn.
“Al principio, se sentĂa como si se tratara de un subnicho de la cultura juvenil”, me comentĂł Beau Bryant, director general de talento en Fullscreen, una agencia de representantes para creadores digitales, en VidCon. SeñalĂł a toda una sala llena de personas influentes sentadas en sofás de terciopelo. Algunos se tomaban selfis y editaban sus historias en Instagram. Otros tenĂan reuniones empresariales sobre contratos de colaboraciĂłn y contenido patrocinado.
“Ahora parece que esto es la cultura juvenil”, dijo Bryant.
En otras palabras, las personas influentes son el futuro. Menosprécialas bajo tu propio riesgo.
VĂa New York Times