Traducido por Luis R Castellanos de Back then History
El farmacĂ©utico británico John Walker inventĂł las cerillas de fricciĂłn por accidente en 1826. Walker estaba trabajando en una pasta experimental que podrĂa usarse en armas de fuego. Cuando raspĂł el instrumento de madera que estaba usando para mezclar las sustancias de su pasta, se incendiĂł y Walker se dio cuenta de que habĂa tropezado con una manera de encender fuegos de manera rápida y eficiente. (Anteriormente, encender fuegos era un proceso mucho más laborioso).
Walker perfeccionĂł su proyecto para producir una pasta inflamable hecha con sulfuro de antimonio, clorato de potasio y goma arábiga. Luego sumergiĂł tiras de cartĂłn recubiertas de azufre en la pasta y comenzĂł a vender lo que llamĂł «luces de fricciĂłn» a la poblaciĂłn local en la primavera de 1827. Su invento rápidamente despegĂł y se recomendĂł a Walker que lo patentara a pesar del riesgo de quemar azufre. A veces se caĂa del palo. Pero por razones desconocidas, Walker decidiĂł no patentar su invento y pronto fue copiado por Samuel Jones de Londres, quien comenzĂł a vender lo que llamĂł «Lucifers» en 1829.
DespuĂ©s de cierta experimentaciĂłn, surgieron cerillas de fĂłsforo blanco que se convirtieron en el tipo dominante. La experimentaciĂłn continuĂł durante las dĂ©cadas de 1830 y 1840, y el emparejamiento pronto se convirtiĂł en una industria prĂłspera en Inglaterra. En 1845, el quĂmico austriaco Anton von Schrötter descubriĂł el fĂłsforo rojo, que no es tĂłxico y no está sujeto a combustiĂłn espontánea, y esto llevĂł a la creaciĂłn de la cerilla de seguridad, que separaba los ingredientes de la combustiĂłn entre la cabeza de la cerilla y una superficie especial de encendido. Este mĂ©todo de emparejamiento fue patentado por J.E. Lundström de Suecia en 1855.
Sin embargo, las fábricas británicas continuaron favoreciendo en gran medida las cerillas fabricadas con fĂłsforo blanco. Los trabajadores de las fábricas de cerillas eran casi todos mujeres y niños, y las condiciones laborales eran malas. En particular, se descubriĂł que trabajar con fĂłsforo blanco era peligroso, ya que provocaba la “mandĂbula fosfatada”, una afecciĂłn debilitante y dolorosa que provoca la muerte del hueso de la mandĂbula y la apariciĂłn de caries en los dientes.
En 1892, los periĂłdicos comenzaron a investigar la difĂcil situaciĂłn de los trabajadores de las cerillas. Con el tiempo, los fabricantes de cerillas dejaron de utilizar fĂłsforo blanco en favor de compuestos más seguros como el sesquisulfuro de fĂłsforo, que fue preparado por primera vez por el quĂmico francĂ©s Georges Lemoine en 1864. No se patentĂł hasta 1898 y, poco despuĂ©s, el fĂłsforo blanco quedĂł prohibido en casi todas partes, incluido Estados Unidos. Estados Unidos, donde su uso fue prohibido en 1910.
Hoy en dĂa, hay dos tipos principales de cerillas en el mercado: cerillas de seguridad y cerillas que se pueden encender en cualquier lugar. Las cerillas de seguridad modernas suelen fabricarse con sulfuro de antimonio, agentes oxidantes como clorato de potasio y azufre o carbĂłn en las cabezas, además de fĂłsforo rojo en la superficie de encendido. Las cerillas que pueden pegar en cualquier lugar todavĂa se fabrican generalmente con sesquisulfuro de fĂłsforo de Lemoine.