Desde el octavo piso, por don Faber Bedoya C
Siempre estuvo al tanto de todas las innovaciones educativas que se presentaban, más que educador es un transformador, y decimos, es, porque todavía está vivo, aunque alojado en una lujosa finca convertida en hogar para adultos mayores, pero que puedan valerse por sí mismos, que sus enfermedades están controladas, y pueden realizar actividades que los mantengan como personas útiles y activas para la sociedad, en la cual se destacaron en muchos aspectos.
Después de permanecer varios meses en lista de espera lo aceptaron, y hoy vamos a visitarlo y pasar un domingo, compartiendo su nuevo mundo, en la organización líder en el cuidado de las personas mayores, que ofrece atención personalizada y adecuada, basada en el respeto y buen trato a cada uno de los residentes.
No es claudicar, es darle vida a la vida, desde otro ángulo de la existencia, fueron sus palabras de bienvenida, y continuó, en este sitio rodeado de verde esperanza, las respuestas ya cumplieron su cometido, porque se eliminaron las preguntas, se pausó la vida y no hay la más mínima intención de reiniciarla, en muchos días por venir. Se agotó la existencia de resiliencia, y no tengo que ir a la EPS (Entidad Promotora de Salud) a que me autoricen una nueva fórmula, no la necesito, ni el poder interior, menos el fabuloso control emocional. Porque no hay angustias ni ansiedades, solo hay vida en abundancia, todos los días pasan sin prisa y con el tiempo para hacer de él, un aliado, amigo, cómplice y los 23 compañeros piensan lo mismo, se exceptúan 7 que no están muy bien, y 4 que están muy bien, y son monitores.
No paraba de hablar. El descanso adquirió un poder transformador, el diario vivir simple, tranquilo, flexible, pero activo, amable, de fácil y agradable cumplimiento. Nos contó que él tiene un radio y como siempre en los últimos sesenta años se levanta las seis, se baña, se toma unas bebidas que el mismo prepara y las tiene en su cuarto, un poco de bicarbonato de soda en agua, un té verde, una avena en hojuelas con banano, y una vitamina C, efervescente, dice que se lo permitieron seguir haciendo y sale a caminar por un sendero alrededor de la casa. Y entre siete y ocho es el desayuno, y todos estamos listos, como si nos preparáramos para un gran evento, ya no hay silencio, solo saludos, total desorden, en el caminar de los dormitorios al comedor. Tenemos puestos asignados por facilidad de desplazamiento y capacidades físicas, aquí todos reunidos, si se notan las diferencias.
El éxito de este sitio radica en la entrevista de admisión, la cual se centra en una sola pregunta, cómo quieres gastarte el resto de vida que el Creador tiene reservado para ti, pero responda usted, como aspirante, no su acompañante.
El año pasado murió en la institución un ciudadano alemán, quien estuvo internado durante los últimos años de su vida. Y don Fritz, como se llamaba, con disciplina teutona, todos los días escribía un diario, con la promesa de que lo leería ante la junta directiva del hogar y siguieran al pie de la letra lo que decía allí. Y leyó en reunión de la junta, su diario, solo un resumen muy corto, que contenía historias, anécdotas, crónicas, verdades imaginadas, recuerdos de personas y al final, lo central, su testamento.
La casa donde residía en Armenia, de dos plantas, los bajos, se los escrituró a don José, el secretario y ayudante de toda la vida, a quien siempre se le conoció como “sube y baja”, por su profesión de arreglar ascensores. Y la parte de arriba, para su empleada del servicio, que lo acompañó desde cuando llegó a instalar ascensores, por unos días, hasta el día de su partida. Su pensión en euros, la dejaba a la junta directiva de la entidad, con el destino especifico, de convertirla en becas o media becas, para atender adultos mayores en buenas condiciones físicas, solos, desamparados, que solicitaran los servicios del hogar y se ajustaran a los requisitos de admisión. Las propiedades que tenía en Alemania, las heredaron sus hijos, pero se reservó una para que, con el producto de su venta, se compraran instrumentos musicales, se dotara un salón para pintura, artes plásticas, artesanías, cerámica, un gimnasio, juegos de mesa, dotar una sala para proyecciones, un teatrino, y se pagaran instructores. Bien administrado alcanzaba para todo, desde luego modestamente. Lo más importante era continuar con la excelente atención psicológica que brindaba la institución, seguir con los practicantes de gerontología y los recreacionistas del Sena.
Don Fritz, contó, para llevar a feliz término lo dispuesto en el testamento con don José, quien cumplió a cabalidad, todos los últimos deseos del apreciado e inigualable patrón, se le vio cargando cajas, organizando, dotando, decorando espacios, todo con la supervisión de la directora, doña Anita.
Nos enseñó el diario vivir y está muy ocupado todo el día. Tiene meditación, encuentro de la mañana, clases de acordeón, pintura, danzas, rumbaterapia, yoga, tertulias literarias, cine foro, conversatorio con temas preparados, encuentro de acción de gracias, de acuerdo con inscripciones previas. Come bien, duerme mejor, se le ve muy adaptado y feliz.
Porque en este bus de la vida que nos conduce por senderos muy conocidos, este podría ser un próximo paradero, o mejor, te propongo, hagamos en nuestro condominio con los vecinos, un hogar geriátrico, con estas y muchas más ofertas ocupacionales, parta de la base que tenemos piscina, turco y jacuzzi, y muchos adultos mayores, me suena, me suena.