11 hábitos sencillos de las personas naturalmente felices


Traducido por Luis R Castellanos de «Your Tango«


Hay algo magnético en las personas que parecen genuinamente satisfechas con la vida. Si bien podríamos suponer que han descubierto alguna fórmula secreta o que han sido bendecidas con circunstancias excepcionales, la verdad es más simple y alentadora. Han cultivado hábitos que fomentan la felicidad de forma natural.

Las personas que encarnan estas prácticas no encontraron la felicidad por casualidad. Son estas prácticas silenciosas las que las distinguen. Enfoques sencillos para la vida diaria que cualquiera puede adoptar, independientemente de su punto de partida o los desafíos que enfrente.

Aquí tienes 11 hábitos sencillos de las personas naturalmente felices:

Desconecta de tus preocupaciones y sumérgete en una historia de ficción. Cinco páginas te dan lo suficiente para redirigir tu atención y decidir si quieres seguir leyendo.

Ponte en contacto con alguien con quien normalmente no hablarías. Incluso, ¡anímate y envía diez mensajes a diez personas diferentes! Mucha tristeza tiene que ver con la desconexión.

Conectar con personas reales es revitalizante. Tu red de contactos se nutre como una planta. Hablando de plantas…

Compra flores. Consigue una planta. Empieza un pequeño jardín en tu balcón. Trae la naturaleza a casa.

El cuidado de las plantas también proporciona lo que los expertos llaman experiencias de maestría: pequeños logros alcanzables que fomentan la confianza y la satisfacción. A diferencia de muchos aspectos de la vida que resultan abrumadores, el cuidado de las plantas ofrece una clara relación de causa y efecto.

Mira un vídeo de 10 minutos en YouTube sobre cómo se elabora el queso, por qué los pulpos tienen tres corazones o cómo construían caminos los antiguos romanos. La curiosidad suele ser el antídoto contra la rumiación. Tu cerebro no puede obsesionarse con tu vida cuando está ocupado absorbiendo datos curiosos y fascinantes.

A menudo, ceder a un mal hábito puede ponernos de mal humor. Dijimos que no lo haríamos, pero caímos en la tentación. Ahora nos sentimos mal. Así que compensa eso con un buen hábito.

Ve al gimnasio durante 15 minutos. Limpia la cocina. Haz la cama. Algo bueno.

Un estudio de 2015 sobre la autonomía sugiere que estas personas han aprendido que la autoconfianza se construye a través de pequeños actos de integridad consigo mismas. Cada vez que eliges el buen hábito después de un tropiezo, refuerzas la creencia de que los contratiempos no definen tu carácter.

Llama a esa persona a la que llevas tiempo queriendo llamar. Apúntate a ese curso. Envía ese correo electrónico que llevas semanas redactando.

El miedo y la emoción son la misma respuesta fisiológica. Tu cuerpo no distingue entre ambas. Canaliza esa energía nerviosa para impulsarte hacia adelante en lugar de dejar que te consuma.

Muchos malos humores son el resultado de quedarse en casa, a oscuras, en ropa interior. Los paseos te dan algo que hacer, tu mente se calma y vives una aventura.

«Los paseos cortos resuelven el 47 % de tus problemas. Los paseos largos resuelven el 89 % de tus problemas».

Relajarse es genial, pero mucha relajación se traduce en consumo en lugar de creación. Y el consumo excesivo es la razón por la que tanta gente es infeliz. No están aprovechando su creatividad innata. Pinta, dibuja, escribe, construye.

La creatividad no se trata de crear obras maestras. Se trata de mantener una relación activa con tu propia imaginación. La belleza de los pequeños actos creativos reside en que son accesibles para todos, independientemente de su habilidad, presupuesto o disponibilidad de tiempo.

No hay nada como escribir una lista exhaustiva de ideas que demuestren tu creatividad y audacia. Estimula tu mente con una pregunta interesante (como: ¿Cuáles son 20 metas audaces para este año que me entusiasman?) y anota todo lo que se te ocurra sin censura.

El buen humor surge cuando movemos las caderas. No es broma. La mayoría de nuestros miedos, inseguridades y tristezas reprimidas se alojan en nuestras articulaciones.

Cuando bailamos y nos permitimos ser un poco payasos (idealmente con techno alemán experimental), es como indicarle a nuestro sistema nervioso que estamos mejor. Ya no nos dejamos vencer por nuestras propias penas inventadas. Hemos superado eso. Estamos listos para comernos el mundo de nuevo.

Espera, ¿cómo puedes decir eso? ¿No es agresivo y un poco grosero? No, te lo digo: ¡sé agresivo! Ya has tenido suficiente, y lo sabes. Es hora de analizar los malos hábitos que se han arraigado en tu vida.

Es hora de canalizar tu frustración en lugar de dejar que te ahogue. Marca un límite y comprométete con una nueva etapa. Una etapa más sana y con mayor propósito…


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