De mi viaje por el Quindío…


Por Miguel Fernando Caro Gamboa


Me debía regresar a Calarcá y más a su Casa de la Cultura, donde en 1986 fui a recibir mi premio por ganar el Concurso Internacional de Cuento Corto, convocado por dicha institución y la revista Kanora.

Regresar casi 30 años después cargado de libros, es decir, con los frutos de esa siembra iniciada hace tanto tiempo, fue alucinante. Sin fotos, sin actas, sin público, sin aplausos, simplemente un escritor agradecido retornando a casa con su cosecha y un bibliotecario, Juan Carlos, convirtiéndose en guardián de una historia multicolor y hermosa que quedará para el disfrute del público amante del cuento corto y la prosa breve y las propuestas pedagógicas nacidas del diálogo entre personas y saberes.

Al día siguiente me encontré con mi amigo, mentor, hermano mayor, tío cómplice y hasta padre alcahueta, Manuel Gomez Sabogal, a refrendar con un abrazo, el sublime ritual de la amistad sempiterna e incondicional.

Regresamos en el tiempo a todas las locuras que nos patrocinó, como aquella invitación a la Universidad del Quindío, del colectivo literario, Letras de Cambio, del cual yo, por edad, era el animador principal.

Mi querido Lucas, como yo le digo, me hizo el mejor programa en toda mi carrera, esa tarde, Al Calor de un Café, gracias a sus preguntas y el conocimiento de mi vida y mi obra, Manuel, dejó en esa entrevista un bello y sublime recuerdo de mi paso por el alucinante universo de las letras.

Al día siguiente partí para Pijao a conocer un proyecto que está realizando una bella familia a escasos 25 minutos en yipao, del casco urbano del municipio que promueve la vida lenta, gracias a los esfuerzos de Mónica Flores y otros soñadores, que aman un caminar pausado y silencioso, en medio del vértigo que genera el turismo desbordante, que ya se apoderó de varios municipios de esta tierra bella y bendecida, por todo lo mejor que existe en nuestra planeta.

«Del Monte», como se llama uno de los emprendimientos del proyecto, tiene un trabajo de conservación y restauración ecológica invaluable, con manantial a bordo y la recuperación de una vivienda campesina, típica de una finca cafetera, más senderos, quebrada cantarina, huertas y la visita de aves, mariposas y criaturas visibles e invisibles, le dan al lugar un ambiente mágico inigualable.

David y Ángela, junto a sus pequeñas hijas son los guardianes de ese pedazo vital donde todos los seres humanos que deseemos ir a ofrecer una mano solidaria somos bienvenidos. En mi caso, dos frentes de trabajo llamaron mi atención, senderos y huerta. Igualmente acompañar la escritura del primer cuento de la hija mayor que a sus 10 años ya está creando su primera historia.

Me quedó faltando la visita a mi querida amiga Johana Mirley Waltero Pava en Génova, para darle una mirada a su maravilloso trabajo de tesis de pre grado sobre la participación de la Biblioteca Pública, como escenario para la sanación en lugares afectados por las violencias a través de lecturas, escritura y otras artes.

Igualmente compartir un café campesino con Paola, la chica que supo de mí cuando fui a los albergues del ferrocarril después del terremoto, a leer cuentos a los niños y niñas y mitigar un poco su tragedia con palabras sanadoras y tal vez llenas de esperanza, en medio de la dificil situación por la que atravesaban en ese momento de sus vidas.

Amo esa tierra, ese país, esa región, ese pedazo de mundo que existe en medio de montañas y otros paisajes, otras brisas, otros vientos, otros ríos, otros senderos, donde espero muy pronto encontrar el mío y volver a mi esencia de sembrador y montañero tranquilo, que solo levante su voz para saludar a una vaca con un muuuuu contundente, en medio de un potrero, o sus manos para que la herramienta que acaricie la tierra, ofrezca un cálido refugio a la semilla que se convertirá en un árbol esplendido donde las aves, mariposas y nuevas generaciones, puedan disfrutar, acariciadas por el sol y la brisa deliciosa, en medio de la alegría de ser libres, felices y vivir en paz.


Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.