El marido desconfiado
Al llegar a una edad avanzada, y tras una vida hogareña de alegrÃas y sufrimientos cotidianos, unos esposos decidieron renunciar a la vida mundana y dedicar el resto de sus existencias a la meditación y a peregrinar a los más sacrosantos santuarios.
En una ocasión, de camino a un templo himalayo, el marido vio en el sendero un fabuloso diamante. Con gran rapidez, colocó uno de sus pies sobre la joya para ocultarla, pensando que, si su mujer la veÃa, tal vez surgiera en ella un sentimiento de codicia que pudiese contaminar su mente y retrasar su evolución mÃstica. Pero la mujer descubrió la estratagema de su marido y con voz ecuánime y apacible comentó:
– Querido, me gustarÃa saber por qué has renunciado al mundo si todavÃa haces distinción entre el diamante y el polvo.
* El Maestro dice: Para aquel que se ha establecido en la Realidad, ganancia y pérdida, victoria y derrota, son impostores, porque el que ve con sabidurÃa no hace distinción entre uno y otro.
Tomado de «Cuentos Clásicos de la India» recopilados por Ramiro Calle