Desde el octavo piso, por don Faber Bedoya Cadena
Vivimos la segunda semana después de ese momento, en el cual se suspendió la vida, por causa del terremoto más fuerte que ha vivido la historia de los quindianos y conste que nosotros somos expertos en movimientos telúricos. Esta vez, y con un veredicto ya muy elaborado, sin ser definitivo, arroja que las estructuras resistieron la rudeza del sismo, que solo sufrió la mampostería, lo externo, lo que se puede reparar, porque lo interno, lo fundamental resistió, se mantuvo enhiesto, porque llevamos la fuerza en la sangre, y nuestro espíritu se dobla, pero no se quiebra. Que bonita lección nos dio la vida, la oportunidad de sentir la hospitalidad generosa del hermano, hermana, cuñada, vecino, que nos da refugio en estos momentos aciagos. Sentir de un momento a otro, que su apartamento no es habitable, pero reparable y que nos repetían, las estructuras están, quedaron muy bien reparadas después del terremoto pasado de 1999.
Y entonces, lo que decimos siempre, la vida empieza hoy, y sentados en un andén, más de cien vecinos, mirando para nuestro condominio, solo atinamos a decir con el salmista, “demos gracias a Dios porque es eterna su misericordia”. Mire, que vivir minuto y medio, sintiendo los rigores de la naturaleza, oyendo caer electrodomésticos, matas, cuadros, hoy visto, desde la calma que nos dio la fe, es un acto muy valioso, no salir corriendo, no bajar escaleras a la topa tolondra, no, estuvimos aferrados a las paredes del baño y oyendo los rezos de mi esposa, tan asustada como este aterrado parroquiano. Y las comunicaciones colapsaron, las carreteras también, y empezaron las noticias, Armenia, la menos afectada del eje cafetero, la reestructuración pasó una prueba muy dura, pero los informes de los otros departamentos muy graves y con muchos desastres.
Y pasamos una noche donde mi hermana en una casa de un solo piso, esperando la réplica, que gracias a Dios. nunca llegó. Y en Armenia se cayeron algunas edificaciones viejas, pero se averiaron muchos edificios, también viejos. Y empezaron las revisiones, por el ingeniero contratado por la administración, por la alcaldía, nosotros aceptando la generosa hospitalidad de un hermano, nos fuimos para otra ciudad y en la distancia nos enteramos de todo, tomaron muchas fotos, videos, apareció la aseguradora, muy diligentes, otra vez la amable sentencia, las estructuras están bien, solo mampostería, todo reparable, pero no es habitable mientras se repara, y el tiempo puede ser largo.
En este momento, en estos minutos del gran partido de la existencia suspendido en el minuto ochenta y uno, por fuerza mayor, empiezan las reflexiones que deciden el futuro que nos queda por vivir. La primera y la definitiva, es aceptar que nos tenemos que mudar de este sitio, es inhabitable mientras se repara, y tiene que reconstruirse, porque en nuestro caso, son tres muros que están muy agrietados y faltan los datos de las áreas comunes, que imposibilitaran el acceso al apartamento. Y el apego a esta residencia es muy grande, cuando el terremoto anterior nos fuimos a vivir al valle del Sol en Barragán Quindío, pero éramos conscientes que aquí no volveríamos, porque a Coinca, nuestro condominio, lo declararon para demolerlo totalmente, sus estructuras de los ocho bloques, sufrieron muchísimo, todas sin excepción.
Sin embargo, la administración del condominio, contratamos otros estudios de las columnas. su patología y posibilidades de reparación. Logramos que el FOREC nos diera un auxilio, nosotros cedimos el aporte que nos dieron por los daños, por apartamento, el seguro de áreas comunes que tenía el condominio, y reestructuramos todos los bloques, se reforzaron las columnas y vigas. Volvimos a vivir en Coinca, muy seguros, soportó otros sismos menores, hasta hoy, que la naturaleza nos recordó que nada es eterno en el mundo.
Esta semana que termina se realizaron visitas a cada apartamento, y a las áreas comunes, por parte de las aseguradoras, la alcaldía, y la administración y ya en el celular de cada propietario están fotos y videos de los daños ocasionados por el terremoto, el costo de las reparaciones y el tiempo aproximado para realizarlo, porque estamos en la era digital. Lo admirable en esta circunstancia, es la solidaridad demostrada por propietarios e inquilinos, todos nos hemos puesto al servicio de todos, nosotros ya regresamos al barrio, estamos en la negociación con el arquitecto y los oficiales para emprender la remodelación, pero somos conscientes de que esta es una obra común y que la unión de la comunidad es la que determina el éxito de la reconstrucción.
Entonces el balón está en cada propietario, toca que decidir cuáles son los caminos a seguir, pero hay un sentir general y es que nos tenemos que mudar para que hagan las reparaciones, con mucho pesar mi querido Luis Alberto, nos correspondió irnos con nuestra música para otra parte, solo por un tiempito.
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