La felicidad


Por Manuel Gómez S


La felicidad de ayudar a dar, sin recibir nada a cambio. Eso fue lo que hicimos en compañía de Francisco Javier Pareja, veedor ciudadano, al repartir unos regalos, gracias a las donaciones de 14 personas.

Y esos regalos, especialmente, mercados, los entregamos a algunas mujeres trabajadoras sexuales y a 3 de sus hijos, una niña de 14 años, un niño de 9 y dos niñas de 4 años.

Multiplicamos lo que recibimos y pudimos hacer, además, entregas de muy buenos  refrigerios a personas trans. La felicidad de todas ellas, fue grande. Sus rostros reflejaron alegría y agradecimiento.

Sentimos que eran pocas esas personas todo lo que vimos y vivimos. No es sencillo. No es fácil ver a tantas personas que requieren alimento, un mercado, algo.

Diciembre es muy especial, pero todos los meses son importantes. Cada día de cada mes, hay muchas personas que carecen de lo esencial. Quisiéramos hacer y dar más. Quisiéramos acabar con la tristeza, el hambre, la pobreza, pero una smillita de amor de 14 personas, es muy importante para empezar a hacer algo por estas personas.

No es fácil. He hecho campañas como “Haz sonreír un niño”, cuando era joven y estudiaba en la universidad. Esa campaña empezaba con “el algo de la alegría”. Reuníamos a niños pudientes y ellos llevaban un juguete nuevo para niños pobres. Este evento, realizábamos en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Fue un éxito.

Después, “Un regalo para un gamín” y los 24 de diciembre a las 9 de la noche, recorríamos la ciudad, entregando un regalo a los niños de la calle. Estaban acostados a la intemperie y abrazaban su regalo.

En la pandemia del 2020, empecé una campaña diferente: “Navidad para Trabajadoras sexuales y personas trans”. Ese año, la ayuda ascendió a 5 millones de pesos. Se repartieron mercados, auxilios económicos para arriendos, pago de servicios. También, se presentó un informe al respecto.

Y desde ese año, la campaña ha sido: “Navidad para trabajadoras sexuales, sus hijos y personas trans”.

Gracias a Dios, las ayudas llegaron y este diciembre, pudimos multiplicar $ 1.060.000 que nos donaron. Una de las personas donantes, además de dinero, también dio: 1. Luces para un pesebre. 2. Regalo para niña de 14 años hija de trabajadora sexual. Así mismo, un donante anónimo obsequió 48 refrigerios: jugos, galletas, papitas, los cuales se entregaron así: 25 a personas trans y 23 a algunas trabajadoras sexuales e hijos.

¿A quién le aprendí? A mi padre. Él tuvo su “fundación” que llamó “El pan de la bondad”. Gracias a ello, conseguía ayudas para alimentar estudiantes de escasos recursos que estudiaban en la Universidad. Muchos se graduaron y le agradecían todo lo que había hecho por ellos.

Dios nos ayudará y si estamos, el 2026, volveremos con nuestra campaña, porque queremos llevar un aliciente, un regalo, un mercado. Todo, gracias a las donaciones de personas maravillosas.

Gracias, gracias, gracias.

“Hola Manuel buenos días.

Ha sido un orgullo y una satisfacción personal y familiar, haber podido acompañarlo en ésta noble gesta de solidaridad y apoyo, a estas personas de estas comunidades abandonadas y maltratadas. Damos Fe que este ha sido un proceso transparente. Abrazo cívico”

Pacho Pareja, veedor ciudadano. Armenia, Quindío, Colombia


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