Por Manuel Gómez Sabogal


César Gómez Betancur era un esposo increíble, un padre maravilloso, un abuelo gomelo y un gran amigo.

Tenía un lema: “Yo soy un hombre humilde, emprendedor y PODEROSOOOO”. Salía a relucir siempre, pues así era César.

Residía en Bogotá con su esposa. Ya sus hijos tenían sus nidos aparte, pero muy unidos. César venía a Armenia a encuentros con sus amigos de juventud. Participaba, reía y cantaba, pues era su gran pasión.

Armenia le encantaba en todo sentido. Le gustaba el campo, divisar la montaña, recorrer los pueblos.

Un día, me llamó para decirme que se vendría a vivir a Armenia. Muy contento quedé pues era un amigo más con quien podría charlar al calor de un café, cuando se pudiera.

Dicho y hecho, viajó con su esposa y se refugiaron en un condominio frente al batallón, por la avenida Centenario. Salíamos, caminábamos, tomábamos café y nos reuníamos con otro de sus amigos, Roque Emilio Jiménez Marín.

A los pocos meses, viajó Crisóstomo Duque Masso y tuvimos una gran charla en la cual también participamos Alonso Escobar, Roque Jiménez, César y yo. Planes, momentos, risas, chistes, recuerdos.

En el salón comunal del condominio, celebró sus 70 años. Fui invitado. Una tarde llena de mucho afecto familiar, pues los únicos colados éramos Roque y yo. Fue genial asistir a esa gran celebración.

Meses después, me enteré que había adquirido un apartamento. Me contó. También, estaba haciendo sus pinitos en el grupo vocal “Discantus”.

Digamos que ese es un pequeño resumen de su corto trasegar por el Quindío.

Porque el tema del apartamento tiene que ver con “NATURA”

César cayó ahí. Estaba feliz porque había adquirido un apartamento en el piso 14 de uno de los «edificios». Le sugerí que adquiriera una casa, pero cuando me di cuenta, le habían ofrecido un apartamento en Natura.

Entre café y café, me decía que pronto se iría a vivir allá. Había abonado 60 millones. Otro amigo de él había comprado un local en el mismo sitio y había pagado 200 millones.

Como el tiempo pasaba y no le entregaban el apartamento, me contactó y lo acompañe a planeación municipal, donde nos dijeron que a esa construcción le faltaban unos papeles y que no los habían llevado. Fuimos luego a la curaduría y allá tampoco tenían todo en regla.

Ante lo anterior, le pedí que hablara para que le devolvieran el dinero y deshiciera el negocio.

Mi amigo hizo un acuerdo con los propietarios, pero totalmente diferente. Le dijeron que, mientras tanto, se pasara a una de las casas. Lo hizo y me llamó a darme la «gran» noticia. Que iban a trastearse y que luego, nos tomaríamos un café allá.

Sí, se pasaron, se acomodaron en ese lugar, pero todavía no había café, porque faltaban unos arreglos.

Pasaron los días y mi amigo se enfermó. 8 días después, falleció.

Luego, la esposa reclamó por la devolución del dinero, pues el compromiso era residir en esa casa mientras estaba el apartamento, pero como no sucedió y el esposo había fallecido, ella había decidido irse de Armenia. Le prometieron que, a los 6 meses le harían la devolución del dinero.

Este 22 de marzo de 2021, conversamos su esposa y yo y no le habían devuelto nada. Las casas están hipotecadas…

Hace poco, me enteré que la constructora Natura está representada por Goar Sadock Toro Correa e Isabel Cristina Rincón

El proyecto de NATURA es un verdadero fiasco.

Estoy seguro que, hoy, César, me daría la razón

Por De todo un Poco

Experto en eLearning, Tecnologia y Seguridad Bloguero y profesor universitario. ___ eLearning, Technology and Security Expert. Blogger and professor.

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