Y otras cosas

Y otras cosas

Jugar a la Oca del Futuro: Redes Sociales, Interfases para sentir y Einstein jugando básquetbol.

Visitando sitios por la Internet, me encontré con este mapa, el cual, a modo de Juego de la Oca muestra una cronología de los eventos informáticos, tecnológicos y sobre las redes sociales desde sus inicios hasta la actualidad. Inmediatamente, me pregunté: ¿qué vendrá en el signo de interrogación? ¿Es que habrá algún día una última casilla? ¿Qué cosas actualmente el ser humano no puede expresar por las redes actuales y necesitará expresarlas en el futuro? El tablero presenta hitos realmente interesantes: la llegada de Apple al negocio de la tecnología, los navegadores, el Twitter, en fin, toda una gama de recursos que asombrosamente pasaron de ser un herramientas para transmitir ideas, hasta convertirse algunos en armas políticas y otros en espacios para el crecimiento material, espiritual e inclusive religioso. Pienso que varios paradigmas se han ido derrumbando con el desarrollo de las Ciencias de la Información, y esto ha sido al punto de que Internet ya es miles de veces más grande que el Universo. ¿No lo cree? Abra su computadora, métase en el buscador de su agrado y escriba “Universo”, para que vea cuantas definiciones del mismo hay en la superautopista de la información. Y más allá, escriba palabras como “infinito”, “inmortalidad” “tiempo” o, para romper todas las barreras, pídale a un diseñador gráfico experimentado que ponga a jugar básquetbol a Albert Einstein contra Anastasia Romanov en el gimnasio de los Lakers y usted hasta oirá gritar al público cuando la infanta de los Zares la enceste desde la línea de tres.

Y eso no ocurre en nuestro universo, otra razĂłn por la cual el universo original pierde. Entonces, para manejar espacios tan inmensos de espacio-tiempo, me preguntĂ©: Âżcuál será la interfaz del futuro que nos permita multiplicar la capacidad de nuestros sentidos para poder captar con lĂłgica y sentido toda esta “infinitud”? ÂżPodremos amar por Internet? ÂżPodremos besar por Internet? ¡Claro! Usted dirá: – ¡por supuesto que sĂ­!: de la misma forma en la cual Anastasia la encestĂł en este artĂ­culo…- No obstante, usted amigo(a) lector(a) sabe a quĂ© me refiero: a una interfaz que nos permita sentir la cercanĂ­a de nuestras almas sin importar la distancia, la empatĂ­a de nuestros amigos, conocidos y familiares vivos y aĂşn más, los que se hayan ido,… Si eso llegara a lograrse, el umbral que la humanidad estarĂ­a cruzando serĂ­a indescriptible, alucinante, al punto de que podrĂ­a llevarnos a no saber distinguir la realidad de la virtualidad y probablemente estarĂ­amos llegando a una dimensiĂłn donde en forma realmente extraordinaria las palabras “espeluznante” y “maravilloso” estarĂ­an haciendo simbiosis. Este análisis de usuarios, interfaces y datos, me trajeron en forma concluyente al hecho de que nuestro cuerpo es la interfaz más versátil y avanzada que existe, al punto de habernos transportado, sin muchas modificaciones en su configuraciĂłn original, a este estado de desarrollo y de bienestar en el cual la humanidad se encuentra actualmente. Pero solamente he hablado de amor y seres queridos, ÂżQuĂ© pasarĂ­a si alguien trajera a Hitler, Stalin o CalĂ­gula? ¡QuĂ© pavoroso serĂ­a! QuiĂ©n sabe quĂ© habrá en esa Ăşltima casilla de este juego de la Oca: por eso habrá que ver el futuro con esperanza y cautela: otra simbiosis rara pero necesaria.   Quizás por esto existe ese dicho de “A veces no hay que pedirle mucho a Dios, porque puede concederte lo que has pedido”.

Jorge Sánchez R
DTyOC

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