Después de comer, descansar, jugar un rato, leer mi nuevo libro, me siento a escribir sobre lo sucedido con alguien con quien me ha encantado conversar por whatsapp, pero con quien la charla tuvo un final abrupto.

Todo iba muy bien hasta cuando soltó un: me contaron que usted… Algunas personas me dijeron que usted… Me han llegado muchos chismes de que…

Ante eso, le respondí con una frase que me gusta utilizar en estos casos: “Me encantan los rumores sobre mí, porque me entero de cosas que ni yo sabía que había hecho” y le puse una nota que decía: para esos amigos tuyos que hablan de mi…

Su respuesta no se hizo esperar y fue simple, sencilla y como para quedarme callado y quieto: Deje así.

Por dejar así, recuerdo que me hicieron la guerra cuando era Director de Bienestar en la Universidad del Quindío. Tanto que después, cuando inauguraron la nueva área de Bienestar, fui al único a quien no invitaron a dicha ceremonia.

Por dejar así, después, cuando fui a buscar fotos y grabaciones de todo lo que hicimos en esa época, cuando fui Director de Bienestar, nada había. No existía archivo alguno.

Por dejar así, en la EAM ganaron los malos, porque cuando un estudiante no se podía graduar por muchas razones que expuse públicamente, quien pagó los platos rotos, fui yo. Había escrito: un estudiante que miente, engaña, busca cómo defraudar, no debe graduarse.  Un estudiante que engaña a una empresa internacional, con respecto a una práctica, no puede graduarse. Un estudiante que entrega documentos falsos a su institución, no debe graduarse. Un estudiante que logra la firma de otra persona para que le validen una carta, con un logo de una empresa internacional, no puede graduarse. Un estudiante que presenta documentación falsa, indicando que realizó una práctica internacional, no puede graduarse. Un estudiante empieza a ser corrupto, gracias al ejemplo de muchos “profesionales” que aprendieron a robar.

No tuve oportunidad de defenderme, de mostrar y comentar mis frases, y no sé si las leyeron tranquilamente, Yo solamente vi los comentarios negativos y agresivos que había en pantalla. Estoy acostumbrado a ello, pues mis escritos o frases pueden causar escozor y más si quien las lee no sabe leerlas.

Por dejar así, muchos miserables hacen lo que les da la gana con las otras personas. Es decir, por delante sonríen y por detrás, la puñalada va directo al alma, sin importarles que la otra persona sea de esas que creen en los demás a pie juntillas.

Por dejar así, se aprovechan de niños en primaria y les hacen matoneo por cualquier detalle.

Por dejar así, las burlas prosperan y no hay quién las ataje.

Por dejar así, muchos jóvenes se suicidan, ya que nunca les dijeron quién o quiénes fueron los que esparcieron el rumor, el chisme, la calumnia. Porque las respuestas siempre son las mismas: “no te puedo decir. Te cuento, pero no te voy a revelar». Eso está bien en el periodismo, pero no entre verdaderos amigos y personas que dicen que te estiman y creen en ti.

Por dejar así, los rumores siguen y continúan sin detenerse. Al contrario, se convierten en una bola de nieve imparable y que nadie puede detener.

Por dejar así, muchas personas andan angustiadas, sin esperanza alguna y con la autoestima totalmente en el subsuelo.

Siempre las respuestas van a ser las mismas. Siempre, los culpables de regar el chisme no aparecen, porque no son capaces de dar la cara, no son capaces de enfrentarse a la persona y responderle con argumentos eso que están divulgando.

Deje así, es algo que detesto, porque nunca se van a conocer los personajes que hacen daño y se abrogan derechos en el anonimato…


Manuel Gómez Sabogal

Por Webmaster: Luis R Castellanos

Experto en eLearning, Tecnologia y Seguridad Bloguero y profesor universitario. ___ eLearning, Technology and Security Expert. Blogger and professor.

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