25 años, depresión, suicidio asistido


Por Manuel Gómez S


No sabía qué escribir para hoy. Había mucho por decir, contar, escribir, pero después de leer lo relacionado con Noelia, busqué más información y encontré mucho sobre ella y sus padres.

Sus padres se separaron y fue enviada a un “centro de protección”. Nunca voy a entender por qué uno de los padres no se quedó con ella o si eso sucede en España cuando los padres se separan.

Lo cierto es que en ese “centro de desprotección” le sucedió lo peor. La violaron. Y ese caso me quedó sonando.

La semana anterior, muchos medios hablaban, escribían y se referían a Noelia Castillo, la joven española que falleció el jueves 26 de marzo, a las 12 del día. hora colombiana. La eutanasia (o suicido asistido) de Noelia, a causa de una depresión, cuando tenía tan solo 25 años, tuvo lugar en su habitación del Hospital Sant Camil de Barcelona a las 18:00 horas.

“A los 13 años, sus padres se divorciaron y atravesaban una situación de inestabilidad económica; por consiguiente, el Estado asumió la tutela legal de Noelia y la internó en un centro de menores.

Lo más indignante es lo que ocurrió después: la menor terminó en un “centro de protección” donde, lejos de estar a salvo, fue víctima de una brutal agresión por parte de varios jóvenes migrantes. Esto no es protección. Es abandono institucional.”

“En 2022, fue víctima de una violación grupal. Esto le provocó una depresión postraumática, lo que la llevó a intentar suicidarse lanzándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero quedó con lesiones graves. Con el apoyo de su madre, pero en contra de los deseos de su padre, solicitó la eutanasia en 2024. Tras casi dos años de litigios, se le practicó la eutanasia a los 25 años de edad. El hospital que presionó para que se le practicara la eutanasia recibirá la donación de sus órganos.

Tan hermosa, tan joven es increíble que no hubiera recibido ayuda del estado para su depresión, para sus terapias, para  estudiar o trabajar en algo en lo que se hubiera sentido útil, no hubiera metido a la cárcel a sus violadores. El estado le falló por proteger a inmigrantes.”

“El estado nunca se preocupó por la detención de los delincuentes que la violaron en el 2022.

Sus últimas voluntades fueron ser vestida con elegancia y con poco maquillaje. También pidió estar sola al morir.”

Los médicos le inyectaron una toxina en las venas y dejó de respirar.

Una víctima de violación a la que su propio país abandonó.

Noelia afirmó que no denunció a los chicos que abusaron de ella porque ya tenía planificado lo que iba a hacer cuatro días después. Eso apunta a un trasfondo psiquiátrico profundo que debió ser examinado con el máximo rigor. La gran duda es si jueces y peritos valoraron realmente toda la dimensión de ese cuadro antes de avalar una decisión irreversible.

El de Noelia, no es el único caso. Continué buscando más hechos relevantes y encontré que en Países Bajos y Bélgica ha habido suicidios asistidos, debido a violaciones.


1

“Shanti De Corte (Bélgica): a los 17 años, sobrevivió (ilesa) al atentado terrorista de ISIS que dejó 32 muertos en el aeropuerto de Bruselas. El suceso le provocó un trastorno de estrés postraumático. Fue internada en varias ocasiones en unidades psiquiátricas estatales y sometida a fuerte medicación. Con el apoyo de sus padres, en 2022 dos psiquiatras aprobaron su solicitud de eutanasia. En mayo de ese año, a los 23 años, Shanti fue sometida a eutanasia mediante inyección letal en presencia de su familia.”


2

“Milou Verhoof (Países Bajos): fue violada a los 13 años, lo que derivó en una depresión postraumática. Sus padres la internaron en una unidad psiquiátrica estatal, donde fue nuevamente abusada sexualmente. Sus propios padres contactaron a un psiquiatra dispuesto a practicarle la eutanasia. El 2 de octubre de 2023, Milou recibió la eutanasia a la edad de 17 años en la habitación de su infancia, con las uñas pintadas, ataviada con un vestido de gala y calzando tacones altos.”


3

“En enero de este año, una joven holandesa, Aurelia Brouwers, bebió veneno suministrado por un médico y se acostó. Así esperó a que le llegara la muerte. Pero ella, a diferencia de la mayoría de enfermos que recurren a la eutanasia en Holanda, no era una paciente terminal y además tenía 29 años. La enfermedad psiquiátrica que la atormentaba desde los 12 años fue motivo suficiente para acabar con su vida.

    «Tengo 29 años y he elegido someterme voluntariamente a la eutanasia. Lo he elegido porque tengo muchos problemas de salud mental. Sufro de forma insoportable y no tengo esperanza. Cada aliento que tomo es tortura», se puede oír en una grabación que realizó pocos días antes de morir.”


    4

    «(Sobre)vivir. En mi libro leerás cómo lo hago. O, en cualquier caso, cómo lo intento».

      Así resumía la holandesa Noa Pothoven su autobiografía titulada Winnen of leren («Ganar o aprender»), en donde narró años de sufrimiento tras haber sido víctima de abusos sexuales y de una violación cuando era niña.

      En junio de 2019, la joven de 17 años murió en su casa de Arnhem, Holanda, según lo confirmó su hermana a la publicación holandesa AD.

      Pothoven anunció a finales de mayo a través de Instagram que había decidido poner fin a su vida, con conocimiento y consentimiento de sus padres, después de años de padecer estrés postraumático, depresión y anorexia a causa de los abusos.”


      Muchas sobrevivientes de violencia sexual cometen suicidio. Se cuelgan en sus casas o se avientan de edificios. Sobrevivir violencia sexual es duro y la gente se encarga de hacerlo mucho peor. Muchas veces quieres morir y la sociedad duda de ti de lo que viviste; te segrega, juzga y ataca; hasta que decides morir dignamente y ahí sí, quieren “ayudarte”.

      Pero hay otras y otros que, estando enfermos desde hace muchos años, jamás han deseado quitarse la vida o tener una eutanasia. Jóvenes con parálisis cerebral, niños con cáncer a quienes cuidan sus padres y familiares.

      Personas que, desde hace más de 40 años están postradas en una cama y además, ciegas, se aferran a Dios, tienen fe, sonríen y viven la vida a su manera. Recuerdan que hacían muchas actividades. Fueron docentes, reinas, pintaban, esculpían. Ahora, no lo pueden hacer. Y ahí están.

      No juzgo a nadie, porque no soy quién para hacerlo. Solo Dios y quienes mueren por “suicidio asistido” saben por qué.

      Esperemos que no haya más.

      “Una sociedad que no cree en nada no puede ofrecer ningún argumento ni siquiera contra la muerte. Una cultura que ha perdido la fe en la vida no puede comprender por qué hay que soportarla.”

      Andrew Coyne



      Descubre más desde De todo un poco

      Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

      Deja un comentario

      Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.