Por Manuel Gómez S
Ese fue el nombre de un programa realizado por el Centro Audiovisual de la Universidad del Quindío y cuyo presentador fui yo, quien jamás había tenido experiencia en televisión.
Un amigo docente de la institución, Eddie Polanía Rodríguez y quien acababa de publicar un libro, estuvo charlando con el director del Centro Audiovisual, Diego Hernán Prieto Torres, quien me contactó y, al calor de un café, me comentó la idea del profesor. Nunca supe por qué Eddie quiso que fuera yo quien lo entrevistara.
Eddie Polanía Rodríguez deseaba que, si lo iban a entrevistar para el canal Zoom, fuera yo quien lo hiciera. Nunca entendí por qué. Lo cierto fue que busqué a Eddie y nos sentamos a conversar. Me dio su libro “Ay de ti, Madre mía City” para que lo leyera y con base en el libro le hiciera preguntas. Había locutores y otras personas con experiencia, pero Eddie siempre le dijo al director del Centro Audiovisual que conmigo o con nadie. Y le pregunté, pero su respuesta fue: “porque lo conozco y somos amigos”. “Pero yo nunca he hecho entrevistas para televisión”. “Eso no importa”, me contestó.

Ni modo. Después de esas charlas tanto con Diego Hernán como con Eddie, decidimos hablar y que el programa se denominara “Café y Palabra”. Café, por cuanto habría esa agradable bebida en la reunión y Palabra, porque hablaríamos.

El personal del Centro Audiovisual estaría con sus micrófonos y cámaras haciendo diferentes tomas y paneos. En las cámaras, Ariel Ramírez Quintero y Hugo Mario Aldana. Carlos Arturo Molina, jefe de producción y editor. Diego Hernán Prieto, director.
Cómo no mencionar a doña Aleyda, quien preparaba y entregaba el café a los participantes en las grabaciones.
Esa primera grabación fue en la Biblioteca de la Universidad del Quindío. Como algo extraño, la grabación gustó demasiado y el equipo del Centro Audiovisual decidió continuar con otros personajes para presentarlos por el canal nacional universitario ZOOM y subirlos a YouTube.
No estuve nervioso y me sentí bien. Era mi primera vez en cámara y aprendí a las malas, creo yo. Todo, gracias a Eddie por su terquedad,
Fue así como después, contactaron a Danilo Gómez Herrera, a Christian Muschallik, a Alfonso Londoño, a Néstor Ocampo, a Alfonso Osorio Carvajal, a Ermanno Parodi, a Aurora Hoyos, al músico Mauricio Arroyave, a Fernando “Pecoso” Castro, a Jorge Enrique Gómez, a Hernando Ariza, a Jorge Hernando Delgado, a Luis Emilio Cervantes, a Rubén Darío Hernández, a Leidy Bibiana Bernal, a Carlos Alberto Castrillón, a Nicolás Uribe y otros.

He podido encontrar algunos vídeos en YouTube y mi hijo los ha reeditado. Sigo buscando, hurgando. Espero hallarlos todos y volver a recordar momentos geniales con personajes interesantes.
“Café y Palabra”, un programa inolvidable, porque fueron charlas llenas de energía y mucha vida. Como anécdota, en diciembre grabamos dos programas diarios en 10 días. Es decir, habría tema para tres meses. Cuando se fueron a editar, recuerdo que Carlos Arturo Molina no los pudo encontrar y desaparecieron como por encanto. Hasta ahí llegó el programa.
«El café nos reúne, la palabra nos conecta».
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