Más que la alegría, los seres humanos buscamos el equilibrio emocional, la felicidad de estar en calma, libres de amenazas y de peligros. La calma es un estado de ánimo que se genera cuando no percibimos riesgos o dificultades procedentes del ambiente externo en el que nos encontramos, lo que se traduce en una sensación de tranquilidad personal, que nos permite relajarnos.

Por una reacción natural propia de todos los organismos, los seres humanos buscamos el equilibrio permanente, caracterizado por la resiliencia. El balance de todos los sistemas humanos es clave para mantener una buena salud tanto física como mental. 

La tranquilidad no puede definirse como una ausencia de emociones. Más bien, se refiere a la gestión de las reacciones emocionales, que podemos regular. Las emociones, tanto positivas como negativas, se presentan como respuestas lógicas a las situaciones que debemos afrontar. La gestión emocional se define como la capacidad que tiene cada persona de regular las reacciones que se suscitan de las emociones, y que pueden afectar su estado de ánimo.

La calma no se trata entonces de un estado lineal, sin altibajos, sino de un equilibrio que implique la sensación de control sobre las reacciones emocionales y las respuestas derivadas de estas. Existen umbrales de respuesta que definen límites propios del equilibrio emocional. Estar en calma es permanecer en los límites anímicos que conllevan a la homeostasis interior, es decir, sin alteraciones mayores que impliquen perder el control sobre nuestras propias respuestas.

La calma interior debe ser un propósito permanente, una búsqueda constante de cada persona. Aprender a autorregularse, a conservar el autocontrol, es un proceso que implica un compromiso y responsabilización de sí mismo, para ser artífice de los propios estados de ánimo, y ser agente activo y proactivo de su propio desarrollo.


Algunos tips para mantener un estado de calma o de tranquilidad, son:

  • Reconoce las situaciones que generan tensión en tu organismo. Hay algunas situaciones que son generadoras de tensión a partir de la percepción de amenazas que cada persona hace. Identificar estas situaciones nos conlleva a ser conscientes de la relación que establecemos con los estímulos del entorno.
  • Revisa tus posibilidades y estrategias de afrontamiento frente a las amenazas percibidas. La perturbación emocional disminuye cuando percibimos en nuestro interior estrategias y capacidades de afrontamiento para hacer frente a las dificultades y retos de la vida. 
  • Identifica tus respuestas de perturbación y aprende a controlarlas. En todas las respuestas que nos caracterizan, es posible identificar señales previas que nos indican que estas pueden aparecer. Reconoce las respuestas que parecen anunciar que puedes perder el control, y define estrategias de regulación para evitarlas.
  • Conserva un buen sentido del humor. Mantener una actitud positiva, encontrar el lado divertido de las cosas y lograr hacer bromas de las situaciones, sin negar las demandas implicadas en las mismas, es una buena forma de sortear las dificultades que se presentan en la vida.
  • Aprende a controlar tu respiración y practica la meditación. La respiración está ligada directamente con el ritmo de la vida. Hacer ejercicios de respiración profunda, regulada y pausada, acompañados de prácticas de meditación diaria, nos permite conservar la tranquilidad aún en situaciones adversas.
  • Mantén buenas relaciones con las personas de tu entorno. La interacción social es uno de los elementos que más influyen en el estado anímico de las personas. El buen trato, la armonía y el respeto son actitudes sociales que ayudan a mantener la paz y tranquilidad interior.
  • Aléjate de personas que te resulten tóxicas. Algunas personas implican demandas tóxicas que nos generan tensión. Debemos identificar las personas que resultan tóxicas para nosotros y buscar cómo afrontar la situación, contemplando la posibilidad del alejamiento de ellas.
  • Evita la procrastinación. Procrastinar es aplazar las cosas, dejarlas para después. Cuando tenemos asuntos pendientes por resolver, nos mantenemos en un estado de tensión por aquello que no hemos realizado. Es preferible hacer las cosas en el momento oportuno, para evitar cargas mentales que nos tensionen.
  • Mantén adecuadas conductas de autocuidado. El cuidado personal se refiere a estrategias de promoción de la propia salud física y mental, como una sana alimentación, sueño adecuado, ejercicio físico, conductas de higiene y dedicación al ocio, entre otras.
  • Cultiva pensamientos positivos referidos a ti mismo. Pensar bien de ti hace que puedas fortalecer tu propio Yo. Reconoce tus potencialidades, fortalezas y virtudes y podrás asumirte en la capacidad de regular tus respuestas emocionales y gestionar el cambio interior que requieres para buscar tu propia felicidad.

Por De todo un Poco

Experto en eLearning, Tecnologia y Seguridad Bloguero y profesor universitario. ___ eLearning, Technology and Security Expert. Blogger and professor.

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