Las personas en las relaciones más felices hacen 7 cosas por la mañana


Traducido por Luis R Castellanos, de CNBC


Las mañanas son uno de los aspectos más subestimados de una relación de pareja. Para muchas parejas trabajadoras, son un momento que se atraviesa a toda prisa, camino a afrontar la jornada que tienen por delante. Suenan las alarmas, aparecen los teléfonos, se bebe el café de un trago y, antes de que cualquiera de los dos esté plenamente despierto, ya se dirigen hacia días separados.

Sin embargo, como psicólogo especializado en parejas —y también como esposo—, he observado que las parejas más felices aprovechan sus mañanas de manera productiva para asegurarse de salir de casa sabiendo que forman parte del mismo equipo.

He aquí lo que hacen de manera diferente, algo que la mayoría suele pasar por alto:

Tu pareja no debería ser vista como un obstáculo que debas sortear por la mañana. Incluso en los días más ajetreados, las parejas felices se esfuerzan por reconocer la presencia del otro antes de activar su «modo trabajo».

A menudo, esto implica hacer contacto visual al decir «buenos días» o compartir juntos un café o un té sin distracciones. Estos momentos pueden parecer triviales, pero las investigaciones demuestran que las relaciones prosperan gracias a pequeños «gestos» en busca de atención que transmiten reconocimiento y afecto.

Omitirlos por completo puede hacer que los miembros de la pareja se sientan emocionalmente invisibles incluso antes de que el día haya comenzado.

Las mañanas no son el momento ideal para mantener conversaciones densas o complejas. Los niveles de cortisol se elevan de forma natural al despertar, lo que significa que el cuerpo ya está predispuesto al estrés. Intentar abordar temas delicados o conflictos demasiado temprano puede intensificar aún más esa respuesta fisiológica.

Las parejas más felices comprenden esto de manera intuitiva. Antes de sumergirse en cuestiones logísticas o quejas, se toman un momento para sintonizarse: se sientan juntos en silencio, comparten un café en el sofá o simplemente permanecen uno al lado del otro mientras realizan sus rutinas matutinas.

Incluso unos pocos instantes de compañía silenciosa pueden ayudar a regular el sistema nervioso y hacer que el día resulte más llevadero.

En lugar de realizar un «chequeo emocional» exhaustivo, las parejas felices mantienen una comunicación matutina ligera, pero siempre honesta. Cada uno comparte un breve comentario sobre su estado emocional actual:

  • «Me siento un poco ansioso por lo que nos espera hoy».
  • «Estoy entusiasmado, pero agotado».
  • «Todavía no he terminado de despertar del todo».

Puede que no parezcan frases revolucionarias, pero resultan imprescindibles para contextualizar el estado de ánimo y el comportamiento que el otro observará a lo largo del día. Resulta mucho más fácil comprender el mal genio de tu pareja cuando recuerdas que ese día tuvo una reunión estresante.

Podrían ser cinco minutos de mimos antes de levantarse, pasear juntos a los perros o preparar el desayuno mientras escuchan «su» canción. Lo importante es que sea lo suficientemente sencillo como para poder repetirlo a diario sin esfuerzo.

Tener hábitos como estos —rutinas o rituales que puedan llamar «lo nuestro»— puede servir como una reafirmación sorprendentemente sólida de su identidad como pareja.

En muchas relaciones, el afecto físico matutino se reduce a un beso de despedida apresurado en la mejilla, si es que llega a haberlo. Sin embargo, las parejas más felices no ceden en este aspecto. Utilizan el contacto físico de manera intencional para centrarse y encontrar estabilidad.

Abrazarse «en cuchara», darse abrazos prolongados, besos de verdad o simplemente apoyarse el uno en el otro por un momento antes de salir: independientemente de lo que mejor les funcione, cualquier tipo de contacto físico de este tipo puede activar la oxitocina y calmar el sistema nervioso, lo cual ayuda a ambos miembros de la pareja a sentirse más estables al separarse.

Las mañanas pueden volverse caóticas si se espera que uno de los miembros de la pareja cargue con todo el peso de la carga mental o física del hogar.

Las parejas felices evitan esto al tratar las mañanas como una operación conjunta. Si hay tareas que deben realizarse antes de ir al trabajo —como preparar el almuerzo, alimentar a las mascotas o alistar a los niños—, se las reparten de manera consciente y se adaptan cuando uno de los dos se siente abrumado.

No es necesario que la distribución sea perfectamente equitativa todos los días. El simple hecho de asegurarse de que ninguno de los dos tenga una carga excesiva de tareas contribuye enormemente a preservar la buena voluntad en la relación.

Antes de tomar caminos separados, las parejas más felices siempre ofrecen al menos un gesto de apoyo: pequeño, pero concreto.

  • «Buena suerte con tu presentación de hoy».
  • «Tú puedes con esto».
  • «Envíame un mensaje si necesitas unas palabras de ánimo».

Si bien estos gestos no cambiarán las exigencias del día, pueden hacer que dichas exigencias parezcan más fáciles de sobrellevar. Y lo que es aún más importante: le demuestran a tu pareja que estás emocionalmente sintonizado con las cosas que le importan, incluso cuando no estás físicamente presente.




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