Por Manuel Gómez S
Países, departamentos, ciudades, instituciones y empresas tienen sus símbolos. Son importantes para todos los habitantes o quienes pertenecen a una institución o empresa.
Se sienten identificados con himno, bandera, escudo, uniformes y otros elementos. Habitantes y empleados o estudiantes saben que sus símbolos son importantes y los hacen valer.
Armenia y el Quindío tienen escudo, bandera, himno, pero han ido perdiendo algo que los identificaba en el país.
El Deportes Quindío era uno de los símbolos que hacía presencia nacional cuando estaba en la A.
Del estadio San José, pasamos al estadio Centenario, el jardín de América que, hoy por hoy, ya no se sabe qué es. Hace rato que no voy, porque desde hace muchos años, el Deportes Quindío dejó de ser algo que nos identificaba.
Hoy, ese equipo, que no sé si es equipo, no nos representa, porque a nivel nacional solo mencionan a los de la A. Los que están en la B, escasamente son nombrados cuando van de primeros o segundos, pero no a los demás.
Los demás equipos, como el Deportes Quindío, pertenecen a un estrato que no existe en el fútbol colombiano. Ni en la tabla de clasificaciones.
Es más, ese equipo, si todavía si existe, se parece a nuestros congresistas quindianos. No los conocen a nivel nacional y nosotros tampoco.
¿Hemos visto que los entrevisten en noticieros de televisión o en programas especiales de diferentes cadenas radiales nacionales? Yo no. No son importantes a nivel nacional. Como el Deportes Quindío, una de nuestras identidades desaparecidas como por encanto.
Así, vamos perdiendo identidad a nivel nacional. O si no que lo digan en Pereira o Manizales que sí tienen sus equipos en la A y sus representantes se hacen notar. Los entrevistan, los buscan. Son importantes.
Nosotros seguimos ahí. Atrás, detrás. Como siempre. No tenemos fuerza. No tenemos presencia nacional. Nos quedamos rezagados, pero no importa. Nos cruzamos de brazos y que Manizales y Pereira sigan adelante en todo sentido.
¿Será que el Deportes Quindío vuelve a la A en el 2030? ¿Será que nuestros representantes congresistas serán importantes en el 2050? ¿Con qué nos identificamos los quindianos y cuyabros?
¿Habrá algo que nos haga pensar en Armenia y Quindío con grandeza? No soy pesimista. Creo que Armenia y el Quindío merecen mucho más. No sigamos perdiendo más de lo que hemos perdido.


Descubre más desde De todo un poco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.