Un viaje al pasado con pasaje sanador

Un viaje al pasado con pasaje sanador


Desde el octavo piso, por don Faber Bedoya


Asistimos en reunión pasada del grupo de adultos mayores, a una interesante charla sobre la vigencia del pasado en nuestras vidas, orientada por el profesor y compañero Germán. Y nos habló de un programa de computación, perfeccionado mediante la inteligencia artificial, que permite rejuvenecer a las personas y trasladarlas a una etapa de la vida memorable para ellas, que marcó un hito en su existencia, mediante fotos aportadas por los participantes. Se escogieron dos compañeros, un hombre y una mujer, mayores de 75 años y se les llevó a la edad que ellos escogieron, como la ideal, cuando vivieron el mejor momento de su vida, productivo, genial en todo sentido. Esta experiencia se presentó en una pantalla gigante, con imágenes en movimiento.

El primero de ellos, escogió la vida universitaria y se presentó a un joven de 20 años, conserva muchos rasgos de los actuales, salí bachiller de un colegio oficial en Bogotá, vivamos en el barrio Calvo Sur y pese a las dificultades económicas pude entrar a la universidad Libre, a estudiar Licenciatura en Matemáticas. Los dos primeros semestres muy duros, una invitación a desertar, pero, por mi padre, un inmigrante que había mantenido una familia a pulso, no abandoné los estudios. Y terminé ese primer año, cuando regresé a la universidad el semestre siguiente, era otro alumno, me dediqué con alma y sombrero a estudiar, le cogí amor, entusiasmo, sentía placer estudiando, tenía, tengo, una excelente memoria y eso me ayudó mucho.

Aprendí a aprender, a tomar apuntes, hacer resúmenes, sintetizar, formular juicios, a hablar en público, comprensión de lectura, expresión oral y escrita, pero lo mas significativo era la dedicación, la constancia, persistencia, hoy se llamaría resiliencia. A medida que hablaba el compañero en una grabación magnetofónica, se presentaban fotos con movimiento de la época narrada. Era el apogeo del comunismo, acababa de triunfar la revolución cubana de Fidel Castro, del Che Guevara. Se respiraba en mi universidad, por todos lo poros, libre pensamiento, ideas revolucionarias, de igualdad, lucha de clases, el ambiente era propicio para desarrollar el cambio social del proletariado, pero primero el estudio. Todo eso me fascinaba, pero tenía que concluir mis estudios, y gracias a mis excelentes notas y al deporte, estuve becado desde el cuarto semestre. Fui activista, líder, comunista hasta los tuétanos, pero en la U., porque en la casa, era lo que mis padres dijeran. Y Sali licenciado en matemáticas y nos candidatizaron para profesores en el INEM de Kennedy, recién inaugurado, pero un compañero de estudios que era del Quindío, nos contó que, en Armenia, Caldas, habían creado una universidad y que necesitaban profesores de matemáticas, mandamos la hoja de vida, nos aceptaron y aquí empieza la verdadera historia de mi vida, en la cual pude desarrollar todo mi ser de estudiante, siendo profesor, por solo 42 años.

Después de unos minutos para comentarios y la invitación a continuar en sesiones posteriores con esta historia, se presentó en la pantalla una mujer alta, con muy bonito cuerpo, en bikini, algo muy raro para la época en la cual se desarrolla la historia, difícilmente se relacionó con alguna de las presentes.

“Llegué a trabajar a la institución cuando tenía 22 años y como ven era atractiva, esbelta, bonita, alegre, extrovertida, amiguera, muy sociable. Fui ganadora del reinado de la chapolera municipal, y virreina a nivel departamental. Era secretaria de una dependencia, muy contenta de mi trabajo, de mis compañeras, de los jefes y terminé bachillerato en un colegio nocturno. Había en otra dependencia un jefe que desde que llegué me llamó la atención y yo no le fui indiferente, rápido supe que era un señor casado, pero se me metió entre ceja y ceja y esa es la razón de mi narración que cambió rotundamente mi vida, eso hace 46 años que pasó y sigue vigente, y espero con esta sesión ya enterrar de una vez ese pasado que no he liberado, perdonado y menos, dejarlo ir.”

“Voy a abreviar en minutos los cinco años mas importantes y definitivos de mi vida. Una noche me invitó a salir, fuimos a una discoteca, nunca me negó que era casado y que tenía dos hijos. Y le entregué toda mi vida, lo amé con toda mi alma, como no me aceptaba, ni se iba conmigo, me retiré de la institución, me dediqué al modelaje clandestino, estamos hablando de 1979 y siguientes, tristes épocas para Colombia. Tuve muchos éxitos, me pagaban muy bien, supe invertir y de todas las ciudades de Colombia y del extranjero donde iba, le traía regalos. Gracias a mis amistades inventé congresos, seminarios, eventos, todos ficticios, para que asistiera, con tal de encontrarme con él. Tantas fiestas, farras, terminaron por minar mi espíritu y toqué fondo, el siguió con su matrimonio y yo me encontré recluida en una elegante comunidad terapéutica en Bogotá. Mis padres murieron, mi único hermano a quien relacioné con unos amigos, terminó mal, total, estaba sola en el mundo, con una amiga, que tenía las escrituras de mis bienes y me visitaba cada semana en esa institución. Un día se apareció el señor casado y tuve el valor de no recibirlo, lo cual repetí hace dos años que estuve muy grave y cuando el COVID, tampoco lo recibí Después de seis meses salí renovada y rehabilitada de la institución, regresé a Armenia, recuperé todas mis propiedades, en la comunidad conocí a Humberto, me casé, tengo dos hijas, trabajé en la gobernación. Allí me pensioné y hace varios años pertenezco a este grupo.”

“Pero compañeros, el propósito de esta intervención, es confesarles que nunca perdoné a ese señor casado, hoy no soy capaz de verlo, le guardo todo el rencor que puede albergar un ser humano, es la única persona en el mundo que me dijo no y se mantuvo siempre en esa posición, por amor a su matrimonio. Otras veces sentía admiración, pero pudo más el odio que le profeso. Espero en las sesiones que siguen, superar y liberar ese sentimiento, muchas gracias por escucharme.”

Esta vez el silencio fue tajante, frio, nadie supo que decir, al final el profesor Germán como moderador intervino, para concluir que esta terapia de escoger una época feliz o no tanto, en la vida y hablar de ella apoyándose en fotos de la época, trae    resultados sanadores a los pasados tormentosos o recrea actitudes para fortalecer el presente y esperamos que ustedes participen en otras sesiones.

Claro que sí, profesor German.


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