5 reglas falsas sobre la búsqueda de trabajo

Cosas que debe evitar si no quiere que su posible futuro empleador le rechace inmediatamente.

Si está buscando trabajo, ya sabe lo mecánico y horrible que se ha vuelto el proceso de búsqueda. Los formularios de las empresas le piden rellenar pantallas de datos sobre sus últimos trabajos y su formación.

Después de pasar 90 minutos rellenando formularios en línea, se nos pide cargar nuestro currículum. Entonces, ¿para qué nos hacen rellenar todos esos campos?

La forma de contratar de hoy en día es de risa. Llevo trabajando en el área de recursos humanos desde 1984 y nunca he visto el proceso de «adquisición de talentos» tan mal como lo veo ahora. Es una vergüenza.

No se puede conseguir trabajo, y sin duda no se tratará de un puesto de trabajo que merezca la pena, si es necesario completar un proceso informático tan inútil. Hoy en día, es necesario romper las reglas para conseguir un buen trabajo y lo bueno es que estos antiguos sistemas de contratación están cayendo en picado.

La gente de recursos humanos y sus líderes se están dando cuenta de que los algoritmos de búsqueda por palabra clave no ayudan a las empresas a contratar a mejores candidatos.

Se están dando cuenta de que los anuncios de trabajo concisos escritos en lenguaje zombi más que atraer talento lo alejan. Hoy en día hay que romper las reglas e idear una forma diferente de buscar trabajo.

Los que contratan necesitan ayuda. Si no, nunca tendrían permiso para publicar anuncios de empleo. Las empresas solo contratan a personas cuando tienen algún problema que algún ser humano pueda resolver. Los seres humanos son una especie animal, como la nutria o las cebras. Somos parte de la naturaleza. Cuando la naturaleza se encuentra con un obstáculo, siempre busca la manera de evitarlo.


1. Sonar como un robot o un zombi en el currículum

Du­ran­te años se nos ha en­se­ña­do que una hoja de vida tiene que sonar como uno de esos do­cu­men­tos del go­bierno que hacen bos­te­zar. Nos han en­se­ña­do a uti­li­zar frag­men­tos he­chos del tipo «Per­so­na mo­ti­va­da con ha­bi­li­da­des de li­de­raz­go es­tra­té­gi­co». Esa au­to-des­crip­ción hace que pa­rez­ca­mos el equi­va­len­te em­pre­sa­rial de un avión de gue­rra no tri­pu­la­do de uno de los ba­ta­llo­nes del Im­pe­rio.
Usted es mucho más que eso. Puede ha­blar en pri­me­ra per­so­na en la hoja de vida. Puede uti­li­zar la pa­la­bra «yo», de hecho, es algo bas­tan­te evi­den­te, ya que es un do­cu­men­to sobre usted. Puede in­cluir un breve re­su­men sobre su per­fil al prin­ci­pio. Este es un ejem­plo:
«Soy desa­rro­lla­do­ra de soft­wa­re con ex­pe­rien­cia en el área de desa­rro­llo y mar­ke­ting. Mi es­pe­cia­li­dad son los pro­yec­tos de rá­pi­do lan­za­mien­to que tie­nen que lle­gar al mer­ca­do de forma in­me­dia­ta. Me crez­co en pro­yec­tos en los que puedo tra­ba­jar desde la pers­pec­ti­va de la in­ge­nie­ría y mar­ke­ting para com­bi­nar los as­pec­tos téc­ni­cos y de mer­ca­do con el lan­za­mien­to de un pro­duc­to que pueda tener un gran im­pac­to in­me­dia­to».
¿Le gus­ta­ría a todo el mundo este re­su­men? No. Ra­chel, quien lo es­cri­bió, lo sabe, pero ella solo quie­re tra­ba­jar con per­so­nas a las que les guste su es­ti­lo di­rec­to y hu­mano. ¿Por qué de­be­ría per­der su ta­len­to y tiem­po con per­so­nas que no están en su línea? La per­so­na­li­dad y la con­fian­za de Ra­chel que­dan pa­ten­tes en su cu­rrí­cu­lum. Eso es lo que ella quie­re. Lo que no quie­re es per­der el tiem­po bus­can­do tra­ba­jo y ha­cién­do­se pasar por al­guien que no es.

2. Solicitar un puesto a través de Internet y esperar una respuesta (posiblemente durante mucho tiempo)

No tiene que echar el cu­rrí­cu­lum a tra­vés de In­ter­net. Los sis­te­mas de se­gui­mien­to de can­di­da­tos (ATS, por sus si­glas en in­glés) están poco a poco des­a­pa­re­cien­do.
Son odio­sos, al igual que el cu­rrí­cu­lum de for­ma­to es­tán­dar, for­mal y gu­ber­na­men­tal y que hace que el de­man­dan­te de em­pleo pa­rez­ca un de­lin­cuen­te que tiene que dar cuen­ta de un pa­sa­do cues­tio­na­ble.
Los em­plea­do­res in­te­li­gen­tes están aban­do­nan­do esta mons­truo­si­dad de sis­te­ma y hacen lle­gar las ofer­tas de em­pleo a un pú­bli­co más re­du­ci­do.
De esta ma­ne­ra, no se dejen con­fun­dir con cu­rrí­cu­lums y so­li­ci­tu­des in­ne­ce­sa­rias. Se trata de con­se­guir ser crea­ti­vo en la forma de es­cri­bir y com­par­tir las ofer­tas de em­pleo, ya que con­si­de­ran que la con­tra­ta­ción es una fun­ción de ven­tas y mar­ke­ting.
No obs­tan­te, no todos los em­plea­do­res aban­do­na­rán de forma in­me­dia­ta el an­ti­guo sis­te­ma. Por lo tanto, le re­co­mien­do que deje de lado el pro­ce­so de so­li­ci­tud on­li­ne y que le es­cri­ba di­rec­ta­men­te al di­rec­tor de re­cur­sos hu­ma­nos. El nom­bre de este no apa­re­ce­rá en la ofer­ta, pero lo puede bus­car por su cuen­ta. No tiene que en­viar­le una carta de pre­sen­ta­ción, sino uno o dos do­cu­men­tos en un sobre. Uno de esos do­cu­men­tos será un cu­rrí­cu­lum que suene na­tu­ral y no como el de un robot (el que hizo si­guien­do la pri­me­ra regla). El otro do­cu­men­to que va a en­viar gra­pa­do en la parte iz­quier­da junto a su cu­rrí­cu­lum, es un do­cu­men­to de una pá­gi­na lla­ma­do «carta de dolor».
Ol­vi­de sis­te­mas de con­tra­ta­ción au­to­ma­ti­za­dos que no lle­van a nada. Ten­drá más pro­ba­bi­li­da­des de ganar la lo­te­ría que de con­se­guir un tra­ba­jo si lo único que hace es com­ple­tar esas so­li­ci­tu­des en línea, ya que al menos con la lo­te­ría le paga a al­guien, pero los em­plea­do­res no tie­nen por qué con­tes­tar a los can­di­da­tos cuyo cu­rrí­cu­lum queda en el ol­vi­do.

3. Compartir información salarial

Du­ran­te una o dos ge­ne­ra­cio­nes nos hemos creí­do eso de que había que con­tar­le a nues­tro em­plea­dor lo que ga­ná­ba­mos en tra­ba­jos an­te­rio­res, lo que nos hace per­der el poder de ne­go­cia­ción con el que po­de­mos jugar du­ran­te el pro­ce­so de con­tra­ta­ción.
Eso es algo ri­dícu­lo. ¿Por qué debe com­par­tir in­for­ma­ción sobre sus suel­dos an­te­rio­res con al­guien a quien no co­no­ce si ni si­quie­ra re­ci­bir algún be­ne­fi­cio a cam­bio?
No com­par­ta ese tipo de in­for­ma­ción. Si evita los por­ta­les de con­tra­ta­ción au­to­má­ti­cos, no ten­drá que com­par­tir in­for­ma­ción sa­la­rial antes de haber ha­bla­do con al­guien de la em­pre­sa.
Cuan­do las «car­tas de dolor» sur­ten efec­to y re­ci­be una res­pues­ta in­tere­sa­da, lo que según nues­tra ex­pe­rien­cia ocu­rre apro­xi­ma­da­men­te en un 25% de los casos, el di­rec­tor de re­cur­sos hu­ma­nos o al­guien que tra­ba­ja en este de­par­ta­men­to podrá pe­dir­le in­for­ma­ción sa­la­rial.
Lo que tiene que hacer no es re­ve­lar esta in­for­ma­ción, sino de­cir­les algo más útil y re­le­van­te para ellos: su ob­je­ti­vo sa­la­rial ac­tual. Si su ob­je­ti­vo es ganar 55.000 dó­la­res, por ejem­plo, lo que le tiene que decir es: «Mi ob­je­ti­vo sa­la­rio ac­tual es 55.000 dó­la­res. ¿Esto está en línea con sus ex­pec­ta­ti­vas?»

4. Arrastrarse y rogar para conseguir un trabajo

Si tiene que arras­trar­se y rogar para con­se­guir tra­ba­jo, los em­plea­do­res no me­re­cen a un em­plea­do como usted.
Las em­pre­sas in­te­li­gen­tes de cual­quier ta­ma­ño en­tien­den que no pue­den ges­tio­nar sus em­pre­sas sin per­so­nas con ta­len­to como usted, por lo que tra­tan a los de­man­dan­tes de em­pleo como co­la­bo­ra­do­res va­lio­sos.
Puede ini­ciar un ne­go­cio de con­sul­to­ría y re­for­zar su ca­pa­ci­dad de ob­te­ner in­gre­sos, sus con­tac­tos y su con­fian­za mien­tras está bus­can­do em­pleo. Nadie quie­re pa­re­cer pa­té­ti­co y ro­gar­le a un em­plea­dor que por favor lo tenga en cuen­ta. Tiene de­ma­sia­do ta­len­to para re­ba­jar­se de esta forma.
El miedo puede ha­cer­nos ac­tuar de forma irra­cio­nal.

Acep­te un tra­ba­jo de su­per­vi­ven­cia si lo ne­ce­si­ta para ob­te­ner al­gu­nos in­gre­sos, pero no pier­da su dig­ni­dad al ha­cer­lo.


5. Pensar que los empleadores son poderosos y los demandantes de empleo unos sumisos

La regla más im­por­tan­te que un so­li­ci­tan­te de em­pleo tiene rom­per es la que dice que las em­pre­sas son su­pe­rio­res. Es algo que no tiene sen­ti­do y que se re­pi­te y di­fun­de por todas par­tes, desde cen­tros es­co­la­res a cen­tros de for­ma­ción pro­fe­sio­nal.
Según este mito, la em­pre­sa es la que tiene el di­ne­ro, lo que la hace estar en la parte su­pe­rior, mien­tras que los de­man­dan­tes de em­pleo anó­ni­mos están en la parte in­fe­rior.
Esta es una gran men­ti­ra. Fui vi­ce­pre­si­den­ta sé­nior de re­cur­sos hu­ma­nos para una em­pre­sa del For­tu­ne 500 du­ran­te un pe­rio­do en el que con­tra­ta­mos a casi 10.000 em­plea­dos.
La con­tra­ta­ción de gran­des per­so­nas es mucho más fácil si tiene la ma­ra­vi­llo­sa cul­tu­ra que tenía nues­tra em­pre­sa, pero no es lo más común. Si real­men­te nos preo­cu­pa­mos por el ta­len­to (algo que hemos hecho), nos vol­ve­mos como locos por bus­car a los me­jo­res can­di­da­tos y nunca pen­sa­mos que son ellos los afor­tu­na­dos de que los es­te­mos con­tra­tan­do.
Las per­so­nas que tra­tan a los can­di­da­tos así tie­nen miedo. Tie­nen que de­cir­se a sí mis­mas que le están ha­cien­do un favor con­tra­tán­do­lo y nunca podrá sen­tir­se có­mo­do tra­ba­jan­do con gente así.
La gente de re­cur­sos hu­ma­nos que sea in­te­li­gen­te apues­ta por los can­di­da­tos desde el inicio del pro­ce­so de con­tra­ta­ción hasta el final y sigue ha­cién­do­lo mien­tras tra­ba­jan para la em­pre­sa.
Tra­ba­jé en el de­par­ta­men­to de re­cur­sos hu­ma­nos de una em­pre­sa y todos nos ayu­dá­ba­mos entre no­so­tros. Al­guien que tra­ba­je en re­cur­sos hu­ma­nos y no quie­ra ayu­dar a sus com­pa­ñe­ros no está hecho para el pues­to. La mi­sión de un líder de re­cur­sos hu­ma­nos es hacer que la em­pre­sa para la que tra­ba­ja sea un lugar in­creí­ble. El área de re­cur­sos hu­ma­nos está de­di­ca­da to­tal­men­te a la cul­tu­ra em­pre­sa­rial. Cuan­do esta cul­tu­ra es pro­duc­ti­va y efi­caz, el pro­ce­so de con­tra­ta­ción es mucho más fácil.
Cuan­do co­no­ce a em­pre­sa­rios, gente de re­cur­sos hu­ma­nos o di­rec­to­res de re­cur­sos hu­ma­nos que le ig­no­ran o le tra­tan mal, es una señal de que no me­re­cen la pena.
Ten­drá me­jo­res opor­tu­ni­da­des ce­rran­do las puer­tas equi­vo­ca­das. Se ne­ce­si­ta con­fian­za, pero la mayor con­fian­za es la que pueda tener en sí mismo y es muy im­por­tan­te que sepa va­lo­rar su tiem­po y ta­len­to. Yo con­fío en usted. ¿Y usted en sí mismo?
5 reglas falsas
Sobre Luis Castellanos 2944 Artículos
Experto en Tecnología y Seguridad. Ingeniero de Sistemas, Docente universitario y Bloguero.

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