Por Manuel Gómez S
Así como en 2018, se perdió por penales ante Inglaterra después de un gran partido en el cual Yerry Mina empató casi al final del partido, sucedió algo parecido en este 2026, ante Suiza.
Colombia no ha sido capaz de pasar de ahí. Los penales lo eliminan. Llegar al alargue y no encontrar el gol, lo acaban.
Así de fácil y sencillo. La Selección Colombia volvió a despedirse de la manera más amarga: sin fútbol, sin alma y sin pena ni gloria. El partido contra Suiza solo confirmó lo que muchos temían: un equipo «pecho frío» que se congela y falla sin atenuantes en cada partido verdaderamente importante.
“Aquí no se romantiza el fracaso, aquí nunca habrá un gracias guerreros, aquí no hay hinchas, aquí no se legitima la mediocridad, aquí no engañamos a nadie, aquí no ilusionamos a la gente. Aquí no celebraremos los invictos sin títulos”.
No soy muy futbolero. Perdí ese amor al fútbol desde 1994, cuando asesinaron a Andrés Escobar. Desde ahí, perdí las ganas de ver a la selección Colombia. debo ser sincero y no hipócrita: para este Mundial no le hacía fuerza a esta selección. Esa falta de gol me tenía desanimado, también.
Otro casi. Otro Mundial por fuera por la pobreza mental. Llegamos mil veces y nos comemos 999. No sabemos patear un penal clave. Nos descontrola un simple equipo ordenado, que no tiene nada más, equilibrio mental. Colombia, un equipo con todo a su favor, con las mejores condiciones de la historia, todos futbolistas millonarios, probados en las grandes ligas, consentidos… Pero no aprenden a ganar.
Se apagó la ciudad, el país y el furor en los estadios. La ilusión terminó y también la posibilidad de usar el ánimo colectivo de unidad alrededor de la selección para calmar el pesado ambiente político… Volvemos a lo mismo de donde nunca nos fuimos. Era solo un sueño…
Colombia no ha tenido mentalidad ganadora.
Pero lo más grave volvió a ocurrir. Amenazaron a un jugador y por eso, decidió no regresar con el equipo a Colombia. Es decir, seguimos peor que antes o volvimos a la época triste cuando asesinaron a Andrés Escobar.
Esto no puede ser real. Los equipos ganan, pierden o empatan. Pasan o los eliminan. Colombia fue eliminado como muchos más, porque no dio la talla. Eso no da para amenazar a uno de los jugadores.
Jáminton Campaz expresó: “mi Colombia, por favor, nunca dejemos de lado el respeto. Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”.
Me hizo recordar a Andrés Escobar cuando escribió:
“Quiero agradecer al pueblo colombiano porque siempre encontramos un respaldo, aun en estos momentos difíciles para cualquier deportista. Muchos han entendido, otros no, pero igual hay que mirar hacia adelante porque todo va cicatrizando.
Hay un fenómeno que no es solamente colombiano: cuando se pierde, siempre se sacan los trapos al sol y el más mínimo detalle sirve para condimentar esa olla a presión para tratar de que reviente.
Preferiría un tiempo de espera para salvaguardar esa imagen bonita que se ha transmitido al mundo. No se nos puede tratar como si fuéramos cualquier clase de personas porque, antes que todo, hemos luchado por elevar el fútbol colombiano. De eso soy partícipe y puedo asegurar que nada extraño sucedió en este grupo. Simplemente, nos encontramos en un bajón, fuimos incapaces de reaccionar en instantes duros, admitimos que fuimos responsables y nos regresamos con mucha más amargura al venir a reconocer en el tercer encuentro que sí teníamos materia prima para pasar a la segunda vuelta. Una lástima.
Pero por favor, que el respeto se mantenga… Un abrazo fuerte para todos y para decirles que fue una oportunidad y una experiencia fenomenal, rara, que jamás había sentido en mi vida. Hasta pronto porque la vida no termina aquí”.
Y el 2 de julio de 1994, fue asesinado.
Esta es la Colombia que no quiero volver a ver. La Colombia violenta.
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