Por Manuel Gómez S
No pensé que tenía guardadas, en el baúl de los recuerdos, dos notas escritas a máquina y que, en su momento, fueron muy importantes. Las palabras en el grado como Licenciados.
La ceremonia se desarrolló en el Aula Máxima Camilo Torres de la Universidad del Quindío, el 14 de diciembre de 1973. Por los docentes, hablaría el profesor Víctor Villa y por los graduandos, mis compañeros me pusieron la tarea.
Tuve la oportunidad de ser no solo su alumno, sino, luego su amigo. Nos gustaba la literatura y tuvimos la locura de montar la caseta “Aire de tango” en el patio de la Universidad del Quindío para las fiestas aniversarias en 1978.

Esto escribió el profesor Víctor Villa:
“Con motivo de la graduación de mis primeros licenciados.
Este acontecimiento señala para la familia, Universidad del Quindío, el logro de uno de los objetivos que la definen, cual es el preparar los docentes que la comunidad necesita.
Es el final de un seguimiento planeado y sistemático en una de las etapas del aprendizaje cultural. Por consiguiente, ustedes no son licenciados en serie. La universidad colombiana nunca ha de producir profesionales en serie.
En consecuencia, ustedes han pasado por la universidad. Ojalá que la universidad, efectivamente, haya pasado por ustedes. La comunidad toda está presta a agenciar ese influjo: influjo que a la vez es la proyección de la universidad a su comunidad.
Por esto, el reconocimiento de nuestros deberes y nuestros derechos es una piedra angular esencial para el éxito de cualquier profesión. Pero debe haber algo más que eso, debe haber un genuino interés en el trabajo profesional y la voluntad para dedicar nuestras energías, sin egoísmo, con todo entusiasmo al logro de los objetivos que la docencia consagra. La profesión de la docencia no podría esperar menos de ustedes.
Porque esta es la gran responsabilidad: su responsabilidad con la profesión de la docencia.
Como profesionales que ustedes son, tienen un inexorable compromiso con la ciencia: la ciencia de la educación. Es que, antes de ser especializados en Lenguas Modernas, se es Licenciado en Educación. Y como maestros, ha de formarse un frente común de lucha para que la profesión de la docencia se engrandezca, se dignifique, se depure y se erija como verdadero motor de desarrollo que impulse el esquivo cambio social que todos anhelamos.
Ser profesional de la docencia significa convivir en, con ella y para ella: la comunidad. Significa ser dialógico; ser líder honesto, empático y abnegado.
También significa democracia; respeto a la persona humana, reconocimientos de individualidades, aceptación de los valores de los demás. Todo esto como reversión de la libertad a partir de la misma práctica de la libertad.
Así mismo, docencia significa crítica de la realidad circundante. De ninguna manera postura criticante: actitud deleznable desde todo punto de vista. Crítica que empieza con la auscultación de un mundo cambiante, en ebullición. Por este motivo, conceptuamos sobre el mundo con deliberado conocimiento de que mañana nuevas teorías que reemplacen los conceptos ya revaluados. Razón por la cual no somos omniscientes, no somos enciclopédicos, no portamos verdades sino apariencias.
Ser profesional de la docencia significa, finalmente, portar siempre la consigna de enseñar haciendo y aprender produciendo.
Señores licenciados ¡Ustedes ya son profesionales de la docencia!”
Víctor Manuel Villa Mejía

Actualmente, Víctor Villa es jubilado de la Universidad de Antioquia y reside en Medellín.
La próxima semana, transcribiré mis palabras en el grado de Licenciados.

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