12 hábitos para incorporar tu rutina para ser feliz


Traducido por Luis R Castellanos, de Healthline


Independientemente de cuál sea tu concepto de la verdadera felicidad, llevar una vida más feliz y satisfactoria está a tu alcance. Algunos pequeños ajustes en tus hábitos cotidianos, como dormir más y hacer ejercicio, pueden ayudarte a lograrlo.

Los hábitos son importantes. Si alguna vez has intentado abandonar un mal hábito, sabes muy bien lo arraigados que pueden llegar a estar.

Pues bien, los buenos hábitos también se arraigan profundamente. ¿Por qué no intentar incorporar hábitos positivos a tu rutina? Eso sí, recuerda que la idea de felicidad de cada persona es diferente, al igual que el camino para alcanzarla.

Si alguno de estos hábitos te genera estrés o simplemente no encaja con tu estilo de vida, no lo sigas. Con un poco de tiempo y práctica, descubrirás qué te funciona y qué no.


Hábitos diarios

Los siguientes hábitos diarios pueden ayudarte a alcanzar una mayor felicidad en tu vida.

El ejercicio no es solo para el cuerpo. La actividad física regular puede ayudar a equilibrar las sustancias químicas cerebrales relacionadas con el estrés, la ansiedad y la depresión, al tiempo que aumenta la felicidad y la satisfacción vital.

El secreto está en no esforzarse en exceso. Si de repente emprendes una rutina extenuante, es probable que acabes frustrado (y con agujetas).

Puedes empezar poco a poco, por ejemplo, dando una vuelta a la manzana o haciendo cinco minutos de estiramientos. Con el tiempo, notarás los beneficios y quizá quieras aumentar la intensidad.

La mayoría de los adultos necesitan al menos 7 horas de sueño cada noche. Si sientes la necesidad de dormir la siesta durante el día o te sientes aturdido o con la mente nublada, es posible que tu cuerpo te esté indicando que necesita más descanso.

Por mucho que la sociedad actual nos empuje a dormir menos, sabemos que un sueño adecuado es vital para la buena salud, el funcionamiento cerebral y el bienestar emocional.

Descubre algunos consejos para dormir mejor.

El simple hecho de sentir gratitud puede mejorar considerablemente tu estado de ánimo, entre otros beneficios.

No tienen por qué ser siempre grandes cosas. Por ejemplo, podría ser algo pequeño, como un compañero de trabajo que te ofrece una taza de café o un vecino que te saluda con la mano. Incluso podría ser simplemente el calor del sol en tu piel.

Con el tiempo, te darás cuenta de que notas cada vez más cosas positivas.


Los siguientes consejos incluyen hábitos semanales que pueden ayudarte a sentirte más feliz.

Ordenar y despejar el espacio puede parecer una tarea enorme, pero dedicarle tan solo 20 minutos a la semana puede marcar una gran diferencia.

Pon una alarma en tu teléfono y ordena una zona específica de una habitación; por ejemplo, el armario o ese cajón de los «trastos» que se ha vuelto un caos. Coloca cada cosa en su sitio y tira o dona aquello que ya no te sirva.

Ten preparada una caja destinada a las cosas que vas a donar para facilitarte la tarea (y evitar acumular más desorden).

Puedes recurrir a este truco siempre que sientas que el orden de tu espacio se está descontrolando.

Por lo general, se considera que los seres humanos somos sociales y que mantener relaciones sociales puede hacernos felices.

En la edad adulta, hacer nuevos amigos puede parecer casi imposible. Sin embargo, no se trata de cuántos amigos tengas, sino de cultivar relaciones significativas, aunque sea solo con una o dos personas.

Si no sabes por dónde empezar, podrías unirte a un grupo de voluntariado local o apuntarte a alguna clase. Ambas opciones pueden ayudarte a conectar con personas de tu zona que compartan tus intereses. Además, es muy probable que ellas también estén buscando nuevas amistades.

Pasar 30 minutos o más a la semana en espacios verdes puede ayudar a mejorar tu estado de ánimo.

Puede tratarse de cualquier espacio verde: el parque de tu barrio, tu propio jardín o una terraza con plantas; cualquier lugar donde puedas apreciar y disfrutar de la naturaleza y del aire fresco.

Mejor aún: añade algo de ejercicio al aire libre para obtener beneficios adicionales. El mismo estudio mencionado anteriormente reveló que las personas que pasaban tiempo en espacios verdes también tendían a hacer ejercicio con mayor frecuencia y durante más tiempo en cada sesión.


Quizás quieras probar estos hábitos mensuales para mejorar tu felicidad.

Hay personas que descubren que contribuir a la comunidad ayuda a mejorar su estado de ánimo.

Podría tratarse de colaborar en un banco de alimentos el tercer fin de semana de cada mes o de ofrecerte a cuidar a los hijos de alguna amistad una noche al mes.

Si actualmente no dispones de tiempo para ello, siempre puedes intentar hacer pequeños cumplidos a los demás para contagiar alegría. A menudo, las personas perciben los beneficios de los pequeños actos de amabilidad.

¿No tienes con quién salir? Bueno, ¿qué regla dice que no puedes salir solo?

Considera ir a tu restaurante favorito, ver una película o hacer ese viaje que siempre has querido realizar.

Aunque seas una persona muy sociable, dedicar tiempo a estar a solas de forma consciente puede ayudarte a reconectar con las actividades que realmente te hacen feliz.

Llegas a una cita y te sobran 10 minutos. ¿Qué haces con ese tiempo? ¿Tomas el móvil para revisar las redes sociales? ¿Te preocupas por la semana ajetreada que tienes por delante?

Intentar tomar el control de tus pensamientos durante estos breves intervalos puede reportar beneficios.

Podrías probar a hacer una lista breve de recuerdos felices o de cosas que esperas con ilusión, ya sea en un papel pequeño o en tu teléfono.


Intenta adoptar estos hábitos una vez al año o con mayor frecuencia para reflexionar y planificar tu felicidad.

Aunque el comienzo de un año nuevo es un buen momento para detenerse y hacer balance de tu vida, puedes establecer hábitos anuales en cualquier momento del año. Intenta reservar un tiempo para ponerte al día contigo mismo, tal como lo harías con un viejo amigo:

  • ¿Cómo estás?
  • ¿Qué has estado haciendo?
  • ¿Eres más feliz que hace un año?

Pero trata de no juzgarte con demasiada dureza por tus respuestas. Has llegado a otro año, y eso es motivo de celebración.

Las personas cambian; por eso, reflexiona sobre hacia dónde te diriges y considera si ese sigue siendo el camino que deseas seguir. No hay nada de malo en cambiar tus planes.

Deja atrás aquellos objetivos que ya no te aportan nada, aunque suenen bien sobre el papel.

Probablemente ya lo hayas oído antes, pero la salud física y la mental están estrechamente relacionadas.

A medida que desarrollas hábitos para mejorar tu felicidad, es importante cumplir con las citas médicas rutinarias para cuidar tu cuerpo, tales como:

  • acudir al médico de cabecera para un chequeo anual
  • visitar al dentista para una limpieza y revisión dental, y realizar el seguimiento recomendado
  • hacerte una revisión de la vista.

Existen muchos hábitos que puedes probar para aumentar tu felicidad, desde hacer ejercicio hasta reunirte con amigos o simplemente pasar un momento en contacto con la naturaleza.

También puedes intentar incorporar a tu vida ciertos hábitos mensuales o anuales. Pero no te presiones demasiado: si algo no encaja contigo, no sientas que debes forzarlo.

Si experimentas sentimientos persistentes de infelicidad que no parecen desaparecer, es recomendable que hables con tu médico. Podría tratarse de una afección subyacente, como la depresión, para la cual un médico podrá ofrecerte ayuda.


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