Traducido por Luis R Castellanos de Nigthingale College
Lo que todos deseamos por encima de todo es tener una vida feliz. De hecho, esa es precisamente la razón por la que nos levantamos cada mañana de nuestras camas cálidas y cómodas, damos lo mejor de nosotros y nos preparamos para comernos el mundo. Pero, ¿qué es la felicidad? La felicidad es cuando lo que piensas, dices y haces está en armonía. Todos sabemos que tener una actitud positiva se siente mejor que tener una negativa. Tendemos a centrarnos en lo malo —e incluso a exagerarlo— y a ignorar o pasar por alto lo bueno. ¿Por qué los seres humanos nos sentimos naturalmente atraídos hacia lo negativo?
Una amiga mía siempre les dice a sus alumnos de canto: «Nada de negatividad hacia abajo ni hacia los lados». La negatividad «hacia abajo» se refiere al diálogo interno negativo, mientras que la negatividad «hacia los lados» se refiere a involucrar a otros en sentimientos negativos hacia alguien o algo, en lugar de abordar directamente la causa de tu infelicidad. Ninguna de estas formas es productiva ni saludable. ¿Cómo podemos establecer y mantener una actitud positiva?
Aquí tienes algunos pasos importantes para crear el hábito de pensar en positivo y, de este modo, vivir una vida más feliz.
Paso 1: Cree firmemente que la felicidad es una elección
Creo que la felicidad es una elección. Tienes la opción de experimentar la felicidad, al igual que tienes la opción de ser infeliz.
Algunas de nuestras decisiones son buenas y otras no. Independientemente de la naturaleza y las consecuencias de nuestras elecciones, todas se basan en nuestro profundo y poderoso deseo de ser felices. Esa es la belleza de la libertad de elección. Es nuestra decisión y nosotros determinamos cómo se desarrollará nuestra historia.
Al igual que cualquier otro hábito, creer que debemos tomar la decisión consciente de ser felices cada día no será fácil; pero te aseguro que, cuando lo hagas, será una de las mejores decisiones que hayas tomado jamás. La disciplina y la determinación necesarias son admirables y no pasarán desapercibidas. Aprender que tienes el control de tu felicidad —algo que nadie puede arrebatarte— y darte cuenta de que depende de ti elegir cómo reaccionar o qué sentir al respecto, es un buen punto de partida.
Paso 2: Elimina las relaciones tóxicas de tu vida
Las relaciones tóxicas suelen ir de la mano de la negatividad. Si quieres vivir una vida alegre, tranquila y feliz, no puedes permitirte estar rodeado de personas negativas que socavan tu felicidad. Aquí tienes algunas ideas para cultivar relaciones más sanas y felices.
- Reduce al mínimo el tiempo que pasas con personas tóxicas. Limitar el tiempo con quienes consideras tóxicos es la solución ideal si no puedes apartarlos completamente de tu vida.
- Establece límites claros. Aprende a alzar la voz y hazles saber que, aunque los quieres, su negatividad no es bienvenida.
- Rodéate de gente positiva. Llena tu vida de personas positivas y llenas de energía; verás que queda menos espacio para las negativas. Reflexiona sobre tu vida: ¿hay alguien que te haga sentir especial? ¿Alguien que te haga sentir seguro de ti mismo o incluso empoderado? Ese es el tipo de persona que aportará energía positiva a tu vida. Busca a esas personas. Encuentra a alguien a quien admires e incorpora sus acciones y su entusiasmo por la vida.
Paso 3: Elimina toda negatividad hacia ti mismo
Muchos dejamos que el miedo y la ansiedad obstaculicen nuestra capacidad para avanzar y lograr aquello que nos hace felices. Piensa en positivo. Según la filosofía del «Nuevo Pensamiento» (New Thought), la ley de la atracción postula que, al centrarse en pensamientos positivos o negativos, una persona atrae experiencias positivas o negativas a su vida. Quizás hayas oído el dicho: «los pensamientos positivos generan resultados positivos». Cuando pensamos de forma negativa, aumentamos la probabilidad de que ocurran cosas negativas. Sin embargo, cuanto más positivos seamos y más creamos en nosotros mismos, más cosas positivas llegarán a nuestra vida.
Una estrategia consiste en centrarte en lo que quieres hacer e imaginarte realizándolo. Esto te ayudará a superar el miedo y la ansiedad que sientes. Visualiza la felicidad y la plenitud que experimentarás al hacer aquello que has elegido y deseas realizar.
Nutre tu espíritu. Dedícate tiempo suficiente a solas para reflexionar sobre el sentido de tu vida. Aprovecha este tiempo para escribir en tu diario, leer textos inspiradores, organizar tu día, escuchar música clásica o revitalizante, o salir a caminar o correr por la naturaleza. Haz cualquier cosa que te ayude a encontrar tu centro. La meditación es una excelente manera de despejar la mente, alejar el miedo y la ansiedad, eliminar los pensamientos negativos y volver a centrarte en lo positivo. Realizar estas actividades por la mañana es una forma estupenda de marcar la pauta para el resto del día.
Paso 4: Participa y prospera en tu entorno
Necesitas amar el lugar donde vives. El vecindario en el que resides influye enormemente en tu perspectiva de la vida. Mudarse es una decisión que transforma la vida, pero podría ser la mejor opción para ti. Nunca es demasiado tarde para hacer un cambio.
Involúcrate en tu comunidad. Como dijo Mahatma Gandhi: «La mejor manera de encontrarte a ti mismo es perderte en el servicio a los demás». Cuanto más tiempo dediques a los demás, menos tiempo tendrás para centrarte en ti mismo y dejarte afectar por la negatividad.
…diálogo interno positivo. Participar en programas filantrópicos genera un impacto positivo en el mundo que te rodea y, en última instancia, hace que te sientas bien contigo mismo y con la vida.
Ama lo que haces. Puede que no siempre tengamos el lujo de elegir a nuestro empleador, pero trabajar con personas negativas puede resultar sumamente agotador. Si la moral de la empresa está por los suelos, el entorno laboral puede afectar enormemente tanto a tu bienestar como a tu perspectiva general de la vida. Si este es tu caso, lo más conveniente es buscar una nueva oportunidad laboral. Aprende de tus experiencias pasadas y busca empleadores que tengan fama de fomentar una cultura sana y positiva.
Paso 5: Busca lo positivo
Si realmente te lo propones, puedes encontrar aspectos positivos en todo y en todos. Cada persona o situación posee rasgos o características buenas. Para elegir la felicidad, no podemos quedarnos de brazos cruzados y dejar que las cosas sucedan por inercia.
La gente suele caer en el error de creer que la positividad es sinónimo de felicidad. Pero esto no es así. Todo —lo bueno y lo malo— ofrece una oportunidad de aprendizaje. Si te esfuerzas, puedes extraer algo positivo incluso de las experiencias más sombrías. Quizás aprendas de un error o recuerdes la bondad que hay en las personas; sea lo que sea, búscalo y cultívalo.
Paso 6: Refuerza la positividad en tus pensamientos, sentimientos y acciones
En 1905, el psicólogo conductista B. F. Skinner introdujo un nuevo término en la Ley del Efecto: el refuerzo. Afirmaba que la conducta que recibe refuerzo tiende a repetirse (se fortalece), mientras que la conducta que no recibe refuerzo tiende a desaparecer o extinguirse (se debilita).
Como ocurre con cualquier tipo de entrenamiento, la práctica hace al maestro. La forma más eficaz de desarrollar una actitud positiva es pensar bien de ti mismo. Repítete a diario que te amas y que aceptas plenamente quién eres.
Pero sé sincero contigo mismo. No pasa nada si no te gusta todo de ti, pero no malgastes tu valioso tiempo ni tu energía dándole vueltas a lo negativo. Esfuérzate de manera consciente y constante por buscar lo bueno. Menospreciarte por los defectos que percibes en ti mismo no conduce a nada bueno. Todos tenemos cualidades positivas; céntrate en ellas y recuérdatelas cada día.
Paso 7: Difunde la felicidad
La mejor manera de poner en práctica tu nueva actitud positiva no es solo siendo positivo contigo mismo, sino también con quienes te rodean. Nelson Mandela dijo una vez: «Al dejar que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos permiso a los demás para hacer lo mismo». Comparte tu felicidad y tu energía positiva con todas las personas que conozcas. ¿Cómo empezar? Sé amable. Haz cumplidos. Haz saber a tus seres queridos que los valoras. Cuando veas a alguien que necesite consuelo, anímalo. Escribe una nota anónima, envía flores o, de forma más sencilla, simplemente sé su amigo. No chismorrees. Mide tus palabras. Piensa antes de hablar y elige tus palabras con cuidado. Muestra respeto y amabilidad hacia todos los seres vivos. Ve más allá de la «regla de oro» y trata a los demás mejor de lo que te gustaría que te trataran a ti. Anima, apoya e influye positivamente en quienes te rodean. Practica la cadena de favores: cuando te ocurra algo alentador, compártelo con los demás. Haz todas estas cosas básicas y observa el impacto que tienen en tu confianza y felicidad, pero, sobre todo, en la vida de quienes te rodean. Puede que al principio no sea fácil, pero te aseguro que el esfuerzo merece la pena.
Conclusión
La vida es demasiado corta para ser infeliz o para desperdiciarla en pensamientos y sentimientos negativos. Cree en ti mismo, elige ser feliz y recuerda: tener una perspectiva positiva de la vida es una elección consciente y constante que tienes el privilegio de tomar en cada momento de cada día. Todos los seres vivos aprecian la positividad. Cuanto más la compartas con los demás, más reforzarás ese hábito en tu propia vida.
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